Vaya despliegue están preparando, como vamos con cachas tiemblan
Un minero recibe el cariño de su pequeña después de acabar la calurosa etapa de ayer. ICAL
Estamos en el mismo sitio que ayer, pero sabiendo que ya nos queda una etapa menos. Esta jornada ha sido muy dura y es que las bojas en los pies se me infectaron y durante los primeros cinco kilómetros casi los he tenido que hacer de puntillas, pero bueno, al final calentamos y a pesar del calor hemos llegado sin problema.
Ahora estoy haciendo ‘tumbing’ y meditando. No hago más que darle vueltas a la cabeza. Cada vez nos queda menos para llegar y no se ve ni un solo movimiento. Todo está igual que al principio, y aunque todos son apoyos, Europa dice que España tiene que cumplir estos que gobiernan no se mueven. Pues cuanto más quietos están, mas nos vamos a mover nosotros. Y si tenemos que ir a Bruselas, allí estaremos que la Merkel manda más que Rajoy.
Cada vez estamos más cerca de nuestro objetivo y parece que la Botella ha reculado. Ya tenemos sitio donde dormir el lunes y el martes. Parece que en las redes sociales le han dado mucha caña. Mientras, sabemos que nos están esperando como si fuéramos Ali Baba y los 40 ladrones. Tienen montado un increíble despliegue. Lo entendemos como ahora vamos con cachas tiemblan, pues somos peligrosos y vamos a acabar quemando Madrid.
Lo peor lo pasamos en la jornada anterior cuando algún listillo corrió el rumor que nuestro compañero minero que tuvo un accidente había muerto. Se guardó incluso hasta un minuto de silencio. Después nos informamos, llamamos y nos dijeron, que a pesar de la gravedad, está estable y con cierta mejoría. Es que vaya sustos más gratuitos.
Y seguimos pendientes de ese reloj nocturno que a las tres de la madrugada no para de sonar. Vamos, que a estas alturas ya me da igual el reloj y los ronquidos. Yo caigo redondo.
Un minero recibe el cariño de su pequeña después de acabar la calurosa etapa de ayer. ICAL
Estamos en el mismo sitio que ayer, pero sabiendo que ya nos queda una etapa menos. Esta jornada ha sido muy dura y es que las bojas en los pies se me infectaron y durante los primeros cinco kilómetros casi los he tenido que hacer de puntillas, pero bueno, al final calentamos y a pesar del calor hemos llegado sin problema.
Ahora estoy haciendo ‘tumbing’ y meditando. No hago más que darle vueltas a la cabeza. Cada vez nos queda menos para llegar y no se ve ni un solo movimiento. Todo está igual que al principio, y aunque todos son apoyos, Europa dice que España tiene que cumplir estos que gobiernan no se mueven. Pues cuanto más quietos están, mas nos vamos a mover nosotros. Y si tenemos que ir a Bruselas, allí estaremos que la Merkel manda más que Rajoy.
Cada vez estamos más cerca de nuestro objetivo y parece que la Botella ha reculado. Ya tenemos sitio donde dormir el lunes y el martes. Parece que en las redes sociales le han dado mucha caña. Mientras, sabemos que nos están esperando como si fuéramos Ali Baba y los 40 ladrones. Tienen montado un increíble despliegue. Lo entendemos como ahora vamos con cachas tiemblan, pues somos peligrosos y vamos a acabar quemando Madrid.
Lo peor lo pasamos en la jornada anterior cuando algún listillo corrió el rumor que nuestro compañero minero que tuvo un accidente había muerto. Se guardó incluso hasta un minuto de silencio. Después nos informamos, llamamos y nos dijeron, que a pesar de la gravedad, está estable y con cierta mejoría. Es que vaya sustos más gratuitos.
Y seguimos pendientes de ese reloj nocturno que a las tres de la madrugada no para de sonar. Vamos, que a estas alturas ya me da igual el reloj y los ronquidos. Yo caigo redondo.