El agua de San Juan tiene virtudes terapéuticas para el ganado y la gente, al decir de las creencias populares: en todos estos pueblos se deja agua al sereno la noche de San Juan para aplicarla a ovejas, cabras y personas cuando tienen enfermedades de la piel. Asimismo, en algunos de ellos se baña el ganado a las doce de la noche en una poza cercana al pueblo. En este refrán, el «agua de San Juan» es mala para la agricultura: Como se verá en la huerta, nunca llueve a gusto de todos. Lo malo para el trigo es bueno para la huerta, lo malo para la huerta y el trigo (el agua de San Juan) es bueno para el ganado y las personas, si bien aquí se juega con el contexto, ya que lo malo para cereal y huerta es el agua llovedera, mientras que lo bueno para el ganado es bañarlo en agua. En cualquier caso, hay que pensar que se da más importancia a los cultivos que a los ganados, no sólo por el texto, sino por la connotación religiosa que supone «quitar pan y vino».