MANZANEDA DE OMAÑA: Domingo, 24 de junio de 2012...

Domingo, 24 de junio de 2012

DIARIO DE UN MINERO / Sergio Díez Álvarez
Esta sensación de apoyo no la vivirá Soria ni aunque tenga cien vidas

Hemos dejado la experiencia de dormir en una antigua cárcel para dejar todo preparado en las antiguas escuelas de Riello. Ha sido un día marcado por el calor de las gentes, por el apoyo de los pueblos y por el ánimo que estamos recibiendo en cada paso que damos en nuestro camino hacia Madrid. Esta sensación de apoyo no la vivirá el ministro Soria ni aunque viva cien años.
A las diez y media de la mañana comenzamos nuestra siguiente etapa después de haber desayunado a lo grande en Murias. Las pilas estaban puestas y el primer trayecto del camino, con la fresca, se nos hizo muy llevadero. El problema llego cuando el calo comenzó a ser nuestro compañero de viaje. Las plantas de los pies comenzaban ya a resentirse a medida que pasaban los kilómetros.
Hemos seguido una buena marcha y eso ya ha comenzado a pasar factura. Las bojas y rozaduras han hecho acto de presencia. En El Castillo paramos a comer. Estábamos cerca de llegar a Riello, pero teníamos que reponer fuerzas. Uno bocadillos y un poco de tertulia y sobremesa fue suficiente para hacer el último tramo del camino. A las cinco de la tarde hemos llegado. Nos esperaban las antiguas escuelas y los turnos para poder ducharnos en las siete duchas de las que disponemos.
La cruz roja ha tenido que trabajar duro hoy y por desgracia uno de los nuestros se ha visto obligado a abandonar por unas importantes rozaduras. No quiere, pero no le queda más remedio.
Espero que el señor Soria se de cuenta que estamos haciendo todo esto por el pan de cada día y por nuestras familias. Seguimos este largo camino porque la mina es nuestra vida.
Ahora, a recuperar y a comernos a Francia.