MANZANEDA DE OMAÑA: Y pensar que hace nada iban a ver cómo funcionaban...

Y pensar que hace nada iban a ver cómo funcionaban


Ahí están, arrumbadas, viejas, olvidadas, después de haber cumplido largas jornadas de trabajo, de muchos días enganchadas a los tractores haciendo en unas horas la misma faena que no hace tanto tenía que reunir los brazos de toda la familia durante muchas tardes al sol.

Ahí están, olvidadas. Y pensar que no hace tanto, cuando llegaron a los pueblos, los viejos del lugar se concentraban en las orillas de los campos y praderas para ver cómo trabajaban, miraban y miraban, horas y horas, como si fuera el más importante partido que jamás jugó el equipo del lugar en las fiestas patronales.

Allí quietos, entusiasmados y admirados, comentando la cantidad de trabajo que les hubiera ahorrado a ellos, calculando los garrafones de sudor que se hubieran ahorrado si también ellos se hubieran podido sentar a los mandos del impresionante tractor y desde allí apretar el botón que pusiera aquella máquina a trabajar.

Cuentan que un día, en una olvidada comarca, llegó uno de esos modernos vehículos, de enormes ruedas y largo morro, produciendo un tremendo ruido. Cuando apagó el motor y se hizo el silencio una de las vecinas del pueblo se acercó con un carretillo de hierba para dar de comer a aquel monstruo y así no volviera a bramar como lo hizo al llegar. De aquel monstruo podrían ser estas ‘ruedas’.

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