Las espadañas de los olvidos
Un viejo cuento del leonés Aparicio contaba cómo las cigüeñas expulsadas de las torres y árboles de Riaño que anegó el pantano se conjuraron para que nadie más robara el patrimonio provincial y fueron ellas quienes sobrevolaron la Catedral, la amarraron con sus picos uniendo la fuerza de miles de ellas y la pusieron a salvo del olvido y la desidia de los humanos de esta tierra.
No sé si es para tanto pero aunque no hay más cigüeñas que se han quedado sin valles en los que poner sus nidos sí hay decenas de pueblos que se han quedado sin gentes que enciendan las cocinas, que anuncien con el humo de sus chimeneas que allí aún hay vida. Son demasiados los lugares en los que nadie ha encontrado una solución para que sus vecinos no tengan que hacer las maletas y, como las cigüeñas de Riaño, irse a volar sin rumbo.
Mauri ha descubierto un cielo lleno de pájaros que parecen volar sin rumbo pero no dejan de dar vueltas alrededor de las torres del Hostal.
¿Comenzarán a llegar amaneceres en los que aparecerán los pueblos sin algunos de los monumentos que ya no pueden cuidar?, ¿se llevarán los pájaros esos restos de Lancia para los que todo el mundo tiene palabras y nadie ofrece soluciones?, ¿amanecerá León sin su Hostal?
Un viejo cuento del leonés Aparicio contaba cómo las cigüeñas expulsadas de las torres y árboles de Riaño que anegó el pantano se conjuraron para que nadie más robara el patrimonio provincial y fueron ellas quienes sobrevolaron la Catedral, la amarraron con sus picos uniendo la fuerza de miles de ellas y la pusieron a salvo del olvido y la desidia de los humanos de esta tierra.
No sé si es para tanto pero aunque no hay más cigüeñas que se han quedado sin valles en los que poner sus nidos sí hay decenas de pueblos que se han quedado sin gentes que enciendan las cocinas, que anuncien con el humo de sus chimeneas que allí aún hay vida. Son demasiados los lugares en los que nadie ha encontrado una solución para que sus vecinos no tengan que hacer las maletas y, como las cigüeñas de Riaño, irse a volar sin rumbo.
Mauri ha descubierto un cielo lleno de pájaros que parecen volar sin rumbo pero no dejan de dar vueltas alrededor de las torres del Hostal.
¿Comenzarán a llegar amaneceres en los que aparecerán los pueblos sin algunos de los monumentos que ya no pueden cuidar?, ¿se llevarán los pájaros esos restos de Lancia para los que todo el mundo tiene palabras y nadie ofrece soluciones?, ¿amanecerá León sin su Hostal?