LA CORONA DE LEÓN A PARTIR DEL AÑO 1.230
Joaquín Cuevas Aller 15/01/2012
En el 2010 la Administración Autonómica (la Estatal ni se enteró o no se quiso enterar) conmemoró sin pena ni gloria el 1100º Aniversario de la Fundación del Reino de León. Lo demuestra el título que la Junta de Castilla y León dio a la conmemoración 1100º Aniversario del Reino de León en el Marco de la Corona de Castilla. Era lo esperado.
Se dice generalmente que la historia la cuentan los vencedores. Curiosamente ningún historiador habla de derrota de León, ni siquiera de batalla. Y, si no hubo ni vencedor ni vencido, ¿qué cuentan los historiadores para hacer desaparecer al Reino de León de la Historia de España el año 1230?
La mayor parte de los historiadores afirman que el Reino de León dejó de existir el año 1230, integrándose en el Reino de Castilla. Es decir, los historiadores afirman que los leoneses renunciaron el año 1230 a ser leoneses para convertirse en castellanos; así de sencillo. Sería el primer y único caso en la historia de la humanidad que un pueblo renuncia a su identidad para adoptar una nueva. Y dan a entender que este cambio de identidad se hizo voluntariamente. ¿Acaso los leoneses se avergonzaban de ser leoneses? Habría que preguntar a los historiadores por qué ocurrió, por qué los leoneses renunciaron a ser leoneses y cómo se integró el Reino de León en Castilla.
Esta farsa, que cambió toda la Historia de España, empezó en el siglo XII. Fue en los monasterios de Castilla donde se fabricaron unas leyendas que no tienen nada que ver con la verdad de la historia, pero que los juglares se encargaron de divulgar por toda España, alegrando las veladas de los campesinos y de los señores en las largas y frías noches de invierno.
Las leyendas originales fabricadas en los monasterios no han llegado a nuestros días. Sólo son conocidas copias de copias, recogidas en los becerros y cartularios monacales, que son las que han llegado.
Casi todos los historiadores han utilizado las leyendas castellanas como historias auténticas. El primero que utilizó las leyendas castellanas fue Rodrigo Jiménez de Rada, quien las utilizó a su antojo, manipulando datos e inventando otros nuevos. Jiménez de Rada escribió una Historia de España en latín con el título De Rebus Hispanie
La Historia de España escrita por Jiménez de Rada es el inicio de las mentiras que hicieron desaparecer misteriosamente al Reino de León de la Historia de España, convirtiendo a los leoneses en castellanos. Esas mentiras fueron copiadas por Alfonso X tan al pie de la letra que el prestigioso historiador Ramón Menéndez Pidal dijo que la Historia de España de Alfonso X no iba dirigida a los estudiosos sino a entretener a caballeros y burgueses ya que incluye casi todas las leyendas castellanas a las que el propio rey califica como documentos históricos de primer orden.
El primer historiador moderno que utilizó las manipulaciones de Jiménez de Rada fue Ambrosio de Morales (siglo XVI). Este historiador cordobés, profesor de Don Juan de Austria, escribió la Crónica General de España. Ha sido otra de las fuentes utilizada por otros historiadores modernos para continuar con la farsa. «A los que deseen saber por que el Reino de León, siendo más antiguo y de una dignidad incomparablemente mayor que el de Castilla, nuestros Reyes se intitulaban primero de Castilla y luego de León, se les puede dar esta explicación: Fernando I era varón y Rey de Castilla y su mujer, Doña Sancha, Reina de León. Quiso Fernando unir ambos Reinos y su nombre y el de su Reino tenían que preceder al de la Reina y al de León. Así el Reino de León perdió su precedencia y su dignidad en beneficio de Castilla», dice. Esta opinión de Ambrosio de Morales no tiene rigor histórico. Fernando I era conde de Castilla y estaba casado con la Infanta Sancha, hermana de Bermudo III, Rey de León Al morir Bermudo, hereda Sancha el Trono de León, pero, como las mujeres en la Edad Media significaban muy poco, es coronado su marido Fernando como Rey de León. En la documentación que existe, Fernando siempre firmó como Rey de León y, en los contados documentos que figura el nombre de Castilla, siempre detrás de León.
Otro de los historiadores modernos fue Modesto Lafuente. No es comprensible que un historiador de su prestigio haya escrito cosas como éstas:» ¡Qué galería regia tan brillante de los Alfonsos de Castilla!, Alfonso I el Católico; Alfonso II el Casto; Alfonso III el Grande; Alfonso V el de Calatañazor. Otros nombres de monarcas castellanos de la Edad Media van asociados a glorias y gestas como los Ordoños, los Ramiros, los Sanchos y los Fernandos». Llamar Reyes castellanos a los primeros alfonso, a los ordoño y los ramiro demuestra claramente que Modesto Lafuente ignoró, no solamente la existencia del Reino de León, sino también la del Reino de Oviedo. Según él, los asturianos, los extremeños, los gallegos, los leoneses somos todos castellanos,
Sin embargo, en los últimos tiempos no han faltado cronistas que han analizado los documentos medievales fabricados en los monasterios castellanos por procedimientos críticos, que han acabado por certificar como falsos la mayor parte de ellos. Es el caso del historiador Manuel Zabalza Duque con su obra Colección Diplomática de los Condes de Castilla. patrocinada por la propia Junta de Castilla y León. Este historiador ovetense nos cuenta en su obra que los diplomas documentales conocidos de Fernán González son 35 y ninguno de ellos es original.
Joaquín Cuevas Aller 15/01/2012
En el 2010 la Administración Autonómica (la Estatal ni se enteró o no se quiso enterar) conmemoró sin pena ni gloria el 1100º Aniversario de la Fundación del Reino de León. Lo demuestra el título que la Junta de Castilla y León dio a la conmemoración 1100º Aniversario del Reino de León en el Marco de la Corona de Castilla. Era lo esperado.
Se dice generalmente que la historia la cuentan los vencedores. Curiosamente ningún historiador habla de derrota de León, ni siquiera de batalla. Y, si no hubo ni vencedor ni vencido, ¿qué cuentan los historiadores para hacer desaparecer al Reino de León de la Historia de España el año 1230?
La mayor parte de los historiadores afirman que el Reino de León dejó de existir el año 1230, integrándose en el Reino de Castilla. Es decir, los historiadores afirman que los leoneses renunciaron el año 1230 a ser leoneses para convertirse en castellanos; así de sencillo. Sería el primer y único caso en la historia de la humanidad que un pueblo renuncia a su identidad para adoptar una nueva. Y dan a entender que este cambio de identidad se hizo voluntariamente. ¿Acaso los leoneses se avergonzaban de ser leoneses? Habría que preguntar a los historiadores por qué ocurrió, por qué los leoneses renunciaron a ser leoneses y cómo se integró el Reino de León en Castilla.
Esta farsa, que cambió toda la Historia de España, empezó en el siglo XII. Fue en los monasterios de Castilla donde se fabricaron unas leyendas que no tienen nada que ver con la verdad de la historia, pero que los juglares se encargaron de divulgar por toda España, alegrando las veladas de los campesinos y de los señores en las largas y frías noches de invierno.
Las leyendas originales fabricadas en los monasterios no han llegado a nuestros días. Sólo son conocidas copias de copias, recogidas en los becerros y cartularios monacales, que son las que han llegado.
Casi todos los historiadores han utilizado las leyendas castellanas como historias auténticas. El primero que utilizó las leyendas castellanas fue Rodrigo Jiménez de Rada, quien las utilizó a su antojo, manipulando datos e inventando otros nuevos. Jiménez de Rada escribió una Historia de España en latín con el título De Rebus Hispanie
La Historia de España escrita por Jiménez de Rada es el inicio de las mentiras que hicieron desaparecer misteriosamente al Reino de León de la Historia de España, convirtiendo a los leoneses en castellanos. Esas mentiras fueron copiadas por Alfonso X tan al pie de la letra que el prestigioso historiador Ramón Menéndez Pidal dijo que la Historia de España de Alfonso X no iba dirigida a los estudiosos sino a entretener a caballeros y burgueses ya que incluye casi todas las leyendas castellanas a las que el propio rey califica como documentos históricos de primer orden.
El primer historiador moderno que utilizó las manipulaciones de Jiménez de Rada fue Ambrosio de Morales (siglo XVI). Este historiador cordobés, profesor de Don Juan de Austria, escribió la Crónica General de España. Ha sido otra de las fuentes utilizada por otros historiadores modernos para continuar con la farsa. «A los que deseen saber por que el Reino de León, siendo más antiguo y de una dignidad incomparablemente mayor que el de Castilla, nuestros Reyes se intitulaban primero de Castilla y luego de León, se les puede dar esta explicación: Fernando I era varón y Rey de Castilla y su mujer, Doña Sancha, Reina de León. Quiso Fernando unir ambos Reinos y su nombre y el de su Reino tenían que preceder al de la Reina y al de León. Así el Reino de León perdió su precedencia y su dignidad en beneficio de Castilla», dice. Esta opinión de Ambrosio de Morales no tiene rigor histórico. Fernando I era conde de Castilla y estaba casado con la Infanta Sancha, hermana de Bermudo III, Rey de León Al morir Bermudo, hereda Sancha el Trono de León, pero, como las mujeres en la Edad Media significaban muy poco, es coronado su marido Fernando como Rey de León. En la documentación que existe, Fernando siempre firmó como Rey de León y, en los contados documentos que figura el nombre de Castilla, siempre detrás de León.
Otro de los historiadores modernos fue Modesto Lafuente. No es comprensible que un historiador de su prestigio haya escrito cosas como éstas:» ¡Qué galería regia tan brillante de los Alfonsos de Castilla!, Alfonso I el Católico; Alfonso II el Casto; Alfonso III el Grande; Alfonso V el de Calatañazor. Otros nombres de monarcas castellanos de la Edad Media van asociados a glorias y gestas como los Ordoños, los Ramiros, los Sanchos y los Fernandos». Llamar Reyes castellanos a los primeros alfonso, a los ordoño y los ramiro demuestra claramente que Modesto Lafuente ignoró, no solamente la existencia del Reino de León, sino también la del Reino de Oviedo. Según él, los asturianos, los extremeños, los gallegos, los leoneses somos todos castellanos,
Sin embargo, en los últimos tiempos no han faltado cronistas que han analizado los documentos medievales fabricados en los monasterios castellanos por procedimientos críticos, que han acabado por certificar como falsos la mayor parte de ellos. Es el caso del historiador Manuel Zabalza Duque con su obra Colección Diplomática de los Condes de Castilla. patrocinada por la propia Junta de Castilla y León. Este historiador ovetense nos cuenta en su obra que los diplomas documentales conocidos de Fernán González son 35 y ninguno de ellos es original.