MANZANEDA DE OMAÑA: Después de las elecciones de 1977, el presidente de...

Después de las elecciones de 1977, el presidente de la Diputación de León, Emiliano Alonso Sánchez, hizo una llamada al protagonismo popular a la hora de configurar la autonomía para León, declarando que León "posee todas las condiciones necesarias para actuar con rango de protagonista, sin subordinaciones, en los planteamientos de regionalización" a pesar de haber participado en la construcción de la Mancomunidad de Diputaciones de Castilla y de León. Presidente también de AP, se declaraba partidario de la unión con Asturias o de la autonomía del Reino de León. Rodolfo Martín Villa, tras ser declarado líder de UCD en León declara: "No es la imposición artificial, aún cuando ésta pudiera proceder de una asamblea de parlamentarios, sino un amplio consenso básico, la mejor fórmula para entender y solucionar esta cuestión. Difícil de conseguir, pues León ocupa un lugar geográfico de encrucijada, con características bien diferenciadas de las provincias distintas que integran las regiones de Castilla, Asturias y Galicia" (Diario de León 19/7/1977). Baldomero Lozano dirigente del PSOE leonés había abandonado la asamblea de parlamentarios castellanoleoneses hacia finales de 1977 y manifestaba que era el pueblo leonés el que debía decidir. A favor de la autonomía de Castilla y León estaba únicamente el PCE y el independiente Cordero de Campillo, que aunque acérrimo defensor de la identidad leonesa, prefería la unión de León y Castilla al de una autonomía leonesa uniprovincial, debido al escaso apoyo de Zamora y Salamanca a una autonomía para la región leonesa.

El 11 de octubre de 1977 de constituye el Grupo Autonómico Leonés mientras que Ciudadanos Zamoranos se legaliza el 24 de noviembre de 1978. La Liga Comunista Revolucionaria, Partido Socialista Popular, los carlistas y la Izquierda Republicana eran también abiertos partidarios de la autonomía leonesa.

En 1977, cuando se hace público en Valladolid y Burgos el primer proyecto de estatuto de autonomía "castellano-leonés" los parlamentarios leoneses no sólo no habían participado en su redacción sino que incluso se enteraron por él en la prensa según desvela Ríos Suárez en La Hora Leonesa el 7 de agosto de 1977. La Diputación provincial de León afirmó en pleno celebrado el 12 de diciembre de 1977 que "La Diputación y Ayuntamiento de la Provincia han permanecido totalmente marginados en la elaboración de propuesta regional alguna".

El 18 de marzo de 1978 se manifestaron más de 4.000 leoneses con el lema: "Por la autonomía y el referéndum de la región leonesa". Esta primera marcha consiguió que los parlamentarios leoneses no asistieran a la siguiente reunión de la Asamblea de Parlamentarios de Castilla y León.

El 30 de junio de 1978 el Consejo de Ministros aprobó la preautonomía de Castilla y León, en la que fueron incluidas las provincias de Santander, Logroño y León a pesar de que sus representantes políticos se habían autoexcluido de este proceso. En León, ni UCD, ni PSOE ni AP defendían la incorporación de la provincia de León a ese consejo. Aunque en derecho y como rezaba el real decreto promulgado a este respecto, el régimen preautonómico no prejuzgaba su ubicación autonómica posterior, la futura organización territorial quedaba fuertemente condicionada. Riojanos, cántabros y leoneses se quedaron por tanto sin régimen preautonómico propio, pero a la espera de que la aprobación del texto constitucional y la aper­tura de una nueva legislatura les abriera otras vías por las que canalizar sus aspiraciones, como fue el caso de Logroño o Santander. El 30 de junio de 1978 se constituye el Consejo General de Castilla y León. El Presidente del Consejo General de Castilla y León, José Manuel García Verdugo envió una carta a todos los alcaldes de las provincias integrantes para advertirles sobre una campaña disgregadora: "En esta campaña que pretende la división de castellanos y leoneses parecen estar implicados claros enemigos de la Constitución y de la democracia, y representantes de intereses egoístas e insolidarios. Su gravedad es indudable, ya que provoca discrepancias y enemistades, precisamente en momentos que requieren serenidad y sosiego". En Palencia en 1979 dijo: "Estamos en Palencia porque debíamos estar en Palencia. Esto parece una redundancia y voy a tratar de explicarlo. Porque aquí comenzamos nuestra andadura preautonómica, porque ésta es una tierra corazón de Castilla y León y porque es la demostración y la síntesis de que no hay dos territorios ni dos regiones. Y si no, que me diga alguien, desde los historiadores o los políticos o los sociólogos, si Palencia es León o Palencia es Castilla, Palencia es la resultante de Castilla y León, como de alguna manera, pero paradigmáticamente lo son el resto de las provincias. Con esto hemos querido darle también un simbolismo y un mentis a todos los que nos introducen en la dialéctica de las dos regiones".