Hay un ara en este claustro de San Marcos que dice así su inscripción epigráfica:
NYMPHIS FONTIS AMEVCNI TERENTIUS L. FHOMV HVS
JUNIOR LEG LEG VII GE
Don Maximiliano González Flórez, historiador de la ribera del Torío y Los Argüellos, que tanto ha buceado en los archivos, y tanto ha pisado los pagos de estas zonas en conversación con las gentes, interpreta el AMEVCNI como una expresión celta-vasca, significando robledal; fuentes del robledal.
Ya nació en nosotros la preocupación por las Ninfas del Robledal, las Ninfas de las fuentes del AMEVCNI. Y nos propusimos buscarlas, y charlas con ellas, si las hallábamos. Pero antes debiéramos repasar la situación del campamento romano en nuestra ciudad.
Las águilas de la Legión VII Gémina Pía Félix
Bien es verdad que la capital administrativa era Tarraco –Tarragona–. Allí había parte de la Legión para servicios. Otra parte se hallaba en Mérida, donde también se asentaba una fracción del gobierno imperial. Así mismo se hallaba. presente además en la Bética.
Su misión eran servicios administrativos, vigilancia y protección contra bandoleros, custodia de mercancias, minerales, protección a los distritos mineros.
En el año 170, imperando Marco Aurelio, hay sublevación en la Mauritania y se llevaron allí tropas de la Legión con base fija en Itálica, para también proteger Hispalis –Sevilla–. Después del año 200 Albinus se sublevó contra Septimio Severo y la Legión ayudó a este último derrotando a Albinus cerca de Lyón, por lo que recibió el título de Pía.
Se estableció en León, ya que había recibido las águilas el 10 de junio del año 68, y va a ser la única Legión romana en la Península, por lo que conviene establecerla en el noroeste para proteger el oro del Bierzo. Y hay que situarla en un centro que pueda vigilar las explotaciones de oro de todas las Médulas leonesas y el cobre de La Profunda de Cármenes, y además los transportes.
Se eligió León, donde ya había estado acampada antes la Legión X.
El campamento romano tenía aproximadamente unos quinientos metros de largo por trescientos cincuenta de ancho; ocupaba una extensión de más de diecisiete hectáreas, que solía ser el espacio de terreno ocupado por una Legión.
Esta situación estaba bien escogida a mitad de distancia entre el Pisuerga como teatro de la guerra cántabra, y Bergidum que había sido el teatro de la guerra astur, y en una llanura abieta y fértil.
Las murallas de León fueron construidas en el siglo III, contra los germanos, como las de Astorga, Zaragoza, Lugo y Barcelona.
La primera muralla del campamento romano fue de palos y barro, de tapial. Se conservan en el Museo las tégulas de barro a forma de tubo machihembrado que formaban la canalización de la acequia que proveía de agua al campamento; que bajaba por lo que es hoy la avenida de San Mamés para entrar por Puerta Castillo.
Hace pocos años, al practicar la excavación para la nueva traída de aguas, al pasar la carretera de Carbajal se atravesó una conducción romana de aguas, que aun llevaba algo de caudal, que también surtía el campamento. Y es que los romanos aprovechaban todas las fuentes del robledal que circundaba León por la carretera de Asturias, Navatejera y Villaquilambre.
Ahí está la prueba del ara del AMEVCNI, consagrada a las Ninfas de las fuentes.
La Legión VII Gémina Pía Félix permaneció en León hasta el año 409, porque aun en la Notitia Dignitatum que data del año 400 se menciona al Praefectus Legionis Septimia Geminae Legione, según don Adolfo Schulten.
A la búsqueda de las Ninfas de las fuentes del AMEVCNI
Sabemos que estos terrenos de Navatejera son algo prodigiosos para regalar agua. Y que ya debieron ser habitados en la Edad de la Piedra, porque se halla alguna toscamente cortada por las inmediaciones de las instalaciones recreativas de La Casa de Asturias. Y que andan tras ello investigadores entre alumnos y profesores de la universidad legionense.
Efectivamente, estos terrenos terciarios que circundan León facilitan agua a muy poca profundidad. Los chalets que por aquí se asientan no tienen más que perforar a muy pocos metros y obtienen toda la que precisen. De por aquí tenía que surtirse el campamento romano; no del Bernesga, que baja a plano inferior.
Recorrimos todos los pagos de Navatejera, todos sus valles. Conversamos con las gentes. Y casi todos te orientan a la villa romana que muestra sus mosaicos, sus thermae; la quinta de placer de los gerifaltes de la Legión VII que nutrían, como otras muchas por la orilla del Torío, con bellas muchachas lancienses.
No es extraño pues que hayamos hallado muchas fuentes: la Pardala, cerca de la ciudad sanitaria; la Portillera, al lado de una bella mancha de pinos; la Vallina delFontanal, allá para donde han practicado la toma de aguas y depósitos para abastecimiento de la villa; la de Valdeiglesias, por el valle de la casa romana. En las instalaciones de La Casa de Asturias han obtenido gran caudal de agua artesiana. La Fuente de las Huergas, La Fuente del Medio, la Mosquitera, la de Valdesera.
¡Ah!, pero también hemos hallado en el Valle de la Huerga, que llega desde Navatejera hasta cerca de La Copona, gran campa de varios kilómetros, una hermosísima fuente de agua cristalina. Es la bella fontana que denominan con dos acepciones: Fontanilla y Fontaninfa. Aquí está. La Fuente de las Ninfas. La Fontanilla, La Fontaninfa. Aquí es la Fuente del AMEVCNI, la fuente de las Ninfas.
Pues bien, las Ninfas de esta fuente del AMEVCNI aun deben seguir habitando allí.
Y cuentan que en las noches de verano, cuando el céfiro arrulla las hojas de los chopos cercanos, en el silencio de la nocturnidad y entre el cantar de las miríadas de grillos, aun se oye batir el aire con un murmullo suave y delicado. Y prestando mucha atención asemeja el cantar melodioso de varias niñas en un corro.
Y cuentan aun más; que un pastor no podía dormir por las noches, que se sentía impelido a salir fuera del pueblo a oír cantar en el Valle de la Huerga las melodías que con voz femenina vagaban cercanas a la Fontanilla, pero nunca se acercó, por miedo.
Ahí queda la leyenda, y allí están las Ninfas del Robledal de Navatejera, esperando a los mozos fornidos y luchadores de la villa, que se acerquen a la Fontanilla del AMEVCNI en las noches de verano, para requebrar de amores a las bellas muchachas, Ninfas del AMEVCNI, que les están aguardando.
NYMPHIS FONTIS AMEVCNI TERENTIUS L. FHOMV HVS
JUNIOR LEG LEG VII GE
Don Maximiliano González Flórez, historiador de la ribera del Torío y Los Argüellos, que tanto ha buceado en los archivos, y tanto ha pisado los pagos de estas zonas en conversación con las gentes, interpreta el AMEVCNI como una expresión celta-vasca, significando robledal; fuentes del robledal.
Ya nació en nosotros la preocupación por las Ninfas del Robledal, las Ninfas de las fuentes del AMEVCNI. Y nos propusimos buscarlas, y charlas con ellas, si las hallábamos. Pero antes debiéramos repasar la situación del campamento romano en nuestra ciudad.
Las águilas de la Legión VII Gémina Pía Félix
Bien es verdad que la capital administrativa era Tarraco –Tarragona–. Allí había parte de la Legión para servicios. Otra parte se hallaba en Mérida, donde también se asentaba una fracción del gobierno imperial. Así mismo se hallaba. presente además en la Bética.
Su misión eran servicios administrativos, vigilancia y protección contra bandoleros, custodia de mercancias, minerales, protección a los distritos mineros.
En el año 170, imperando Marco Aurelio, hay sublevación en la Mauritania y se llevaron allí tropas de la Legión con base fija en Itálica, para también proteger Hispalis –Sevilla–. Después del año 200 Albinus se sublevó contra Septimio Severo y la Legión ayudó a este último derrotando a Albinus cerca de Lyón, por lo que recibió el título de Pía.
Se estableció en León, ya que había recibido las águilas el 10 de junio del año 68, y va a ser la única Legión romana en la Península, por lo que conviene establecerla en el noroeste para proteger el oro del Bierzo. Y hay que situarla en un centro que pueda vigilar las explotaciones de oro de todas las Médulas leonesas y el cobre de La Profunda de Cármenes, y además los transportes.
Se eligió León, donde ya había estado acampada antes la Legión X.
El campamento romano tenía aproximadamente unos quinientos metros de largo por trescientos cincuenta de ancho; ocupaba una extensión de más de diecisiete hectáreas, que solía ser el espacio de terreno ocupado por una Legión.
Esta situación estaba bien escogida a mitad de distancia entre el Pisuerga como teatro de la guerra cántabra, y Bergidum que había sido el teatro de la guerra astur, y en una llanura abieta y fértil.
Las murallas de León fueron construidas en el siglo III, contra los germanos, como las de Astorga, Zaragoza, Lugo y Barcelona.
La primera muralla del campamento romano fue de palos y barro, de tapial. Se conservan en el Museo las tégulas de barro a forma de tubo machihembrado que formaban la canalización de la acequia que proveía de agua al campamento; que bajaba por lo que es hoy la avenida de San Mamés para entrar por Puerta Castillo.
Hace pocos años, al practicar la excavación para la nueva traída de aguas, al pasar la carretera de Carbajal se atravesó una conducción romana de aguas, que aun llevaba algo de caudal, que también surtía el campamento. Y es que los romanos aprovechaban todas las fuentes del robledal que circundaba León por la carretera de Asturias, Navatejera y Villaquilambre.
Ahí está la prueba del ara del AMEVCNI, consagrada a las Ninfas de las fuentes.
La Legión VII Gémina Pía Félix permaneció en León hasta el año 409, porque aun en la Notitia Dignitatum que data del año 400 se menciona al Praefectus Legionis Septimia Geminae Legione, según don Adolfo Schulten.
A la búsqueda de las Ninfas de las fuentes del AMEVCNI
Sabemos que estos terrenos de Navatejera son algo prodigiosos para regalar agua. Y que ya debieron ser habitados en la Edad de la Piedra, porque se halla alguna toscamente cortada por las inmediaciones de las instalaciones recreativas de La Casa de Asturias. Y que andan tras ello investigadores entre alumnos y profesores de la universidad legionense.
Efectivamente, estos terrenos terciarios que circundan León facilitan agua a muy poca profundidad. Los chalets que por aquí se asientan no tienen más que perforar a muy pocos metros y obtienen toda la que precisen. De por aquí tenía que surtirse el campamento romano; no del Bernesga, que baja a plano inferior.
Recorrimos todos los pagos de Navatejera, todos sus valles. Conversamos con las gentes. Y casi todos te orientan a la villa romana que muestra sus mosaicos, sus thermae; la quinta de placer de los gerifaltes de la Legión VII que nutrían, como otras muchas por la orilla del Torío, con bellas muchachas lancienses.
No es extraño pues que hayamos hallado muchas fuentes: la Pardala, cerca de la ciudad sanitaria; la Portillera, al lado de una bella mancha de pinos; la Vallina delFontanal, allá para donde han practicado la toma de aguas y depósitos para abastecimiento de la villa; la de Valdeiglesias, por el valle de la casa romana. En las instalaciones de La Casa de Asturias han obtenido gran caudal de agua artesiana. La Fuente de las Huergas, La Fuente del Medio, la Mosquitera, la de Valdesera.
¡Ah!, pero también hemos hallado en el Valle de la Huerga, que llega desde Navatejera hasta cerca de La Copona, gran campa de varios kilómetros, una hermosísima fuente de agua cristalina. Es la bella fontana que denominan con dos acepciones: Fontanilla y Fontaninfa. Aquí está. La Fuente de las Ninfas. La Fontanilla, La Fontaninfa. Aquí es la Fuente del AMEVCNI, la fuente de las Ninfas.
Pues bien, las Ninfas de esta fuente del AMEVCNI aun deben seguir habitando allí.
Y cuentan que en las noches de verano, cuando el céfiro arrulla las hojas de los chopos cercanos, en el silencio de la nocturnidad y entre el cantar de las miríadas de grillos, aun se oye batir el aire con un murmullo suave y delicado. Y prestando mucha atención asemeja el cantar melodioso de varias niñas en un corro.
Y cuentan aun más; que un pastor no podía dormir por las noches, que se sentía impelido a salir fuera del pueblo a oír cantar en el Valle de la Huerga las melodías que con voz femenina vagaban cercanas a la Fontanilla, pero nunca se acercó, por miedo.
Ahí queda la leyenda, y allí están las Ninfas del Robledal de Navatejera, esperando a los mozos fornidos y luchadores de la villa, que se acerquen a la Fontanilla del AMEVCNI en las noches de verano, para requebrar de amores a las bellas muchachas, Ninfas del AMEVCNI, que les están aguardando.