Tradicionalmente, huella astur, la mujer era la administradora de la casa y de la tierra en un reparto de papeles que le adjudicaba al hombre las labores más pesadas y las relaciones de concejo con los vecinos. Hoy los roles han cambiado radicalmente, dando paso a un sistema de relaciones interpersonales igualitario. Esta imagen es un exponente de la nueva realidad social.
Los manuales (Lebrun-Renaud) de equitación a principios de siglo recomendaban como revolucionario método curativo para las mujeres aquejadas de melancolía, mejillas pálidas o falta de apetito, la equitación.
Modernas "Damas de Arintero" han tomado esta afición como deporte más por deleite que por prescripción médica. Las riendas en una mano y en la otra el trofeo, en pie sobre el estribo, apoyando sólo el metatarso a galope largo, estalla de júbilo participando al público de su alegría.
Esta es la otra imagen, la pareja de vacas como capital familiar y el matrimonio en equipo trabajando duramente. Se adivina una mujer joven y guapa, con buen porte. Años 60.
"y atizaban el fuego con tarucos
fartos de rebrincar los rapazucos "
En Cuadros y su comarca decir casa tradicionalmente ha supuesto referirse la morada de las personas pero también a la explotación agraria con todo su entramado de ganados, aperos, pajares, leñeras y tenadas. En algunos casos se conseguían construcciones de indudable belleza a pesar de su sencillez como esta de Valsemana.
Obsérvese que sobre la ventana se esboza un escudo sin labrar, que es la expresión genuina de Nobleza pues no vive de la ostentación de un hecho aislado ya pasado, que posiblemente realizó otra persona, sino de un afán por hacer cosas meritorias, como si los blasones se caducaran y hubiera que ganarlos todos los días.....
Mención especial merecen las "velas de corzo" o "gabuzos" como medio de iluminación doméstica. Eran "varas de urz secas que colgadas verticalmente, con una longitud de 4 ó 5 varas y una anchura de 6 u ocho líneas, siempre rectas, sin corteza. Encendidas y cuidando de quitarles lo que se iba quemando daban una luz intensa, blanca y fuerte. Su peligro estaba en que provocaban incendios muy a menudo". Este sistema se menciona en 1840 (Madoz)
Don Salustiano Posadilla con motivo de una polémica sobre las contribución territorial, publicó en el periódico "El Bernesga" (1880) sobre las características de casas en los pueblos de la provincia de León:
"Recorran los 1049 pueblos y verán muros construidos con barro y cantos rodados y las cubiertas de paja. Entren en la vivienda y les causará honda pena al ver el gallinero, establo, comedor, cocina y dormitorio suelen ser la misma estancia general, donde se albergan seres de tan diferente orden zoológico".
Los manuales (Lebrun-Renaud) de equitación a principios de siglo recomendaban como revolucionario método curativo para las mujeres aquejadas de melancolía, mejillas pálidas o falta de apetito, la equitación.
Modernas "Damas de Arintero" han tomado esta afición como deporte más por deleite que por prescripción médica. Las riendas en una mano y en la otra el trofeo, en pie sobre el estribo, apoyando sólo el metatarso a galope largo, estalla de júbilo participando al público de su alegría.
Esta es la otra imagen, la pareja de vacas como capital familiar y el matrimonio en equipo trabajando duramente. Se adivina una mujer joven y guapa, con buen porte. Años 60.
"y atizaban el fuego con tarucos
fartos de rebrincar los rapazucos "
En Cuadros y su comarca decir casa tradicionalmente ha supuesto referirse la morada de las personas pero también a la explotación agraria con todo su entramado de ganados, aperos, pajares, leñeras y tenadas. En algunos casos se conseguían construcciones de indudable belleza a pesar de su sencillez como esta de Valsemana.
Obsérvese que sobre la ventana se esboza un escudo sin labrar, que es la expresión genuina de Nobleza pues no vive de la ostentación de un hecho aislado ya pasado, que posiblemente realizó otra persona, sino de un afán por hacer cosas meritorias, como si los blasones se caducaran y hubiera que ganarlos todos los días.....
Mención especial merecen las "velas de corzo" o "gabuzos" como medio de iluminación doméstica. Eran "varas de urz secas que colgadas verticalmente, con una longitud de 4 ó 5 varas y una anchura de 6 u ocho líneas, siempre rectas, sin corteza. Encendidas y cuidando de quitarles lo que se iba quemando daban una luz intensa, blanca y fuerte. Su peligro estaba en que provocaban incendios muy a menudo". Este sistema se menciona en 1840 (Madoz)
Don Salustiano Posadilla con motivo de una polémica sobre las contribución territorial, publicó en el periódico "El Bernesga" (1880) sobre las características de casas en los pueblos de la provincia de León:
"Recorran los 1049 pueblos y verán muros construidos con barro y cantos rodados y las cubiertas de paja. Entren en la vivienda y les causará honda pena al ver el gallinero, establo, comedor, cocina y dormitorio suelen ser la misma estancia general, donde se albergan seres de tan diferente orden zoológico".