EL OTOÑO
El otoño es tiempo de sementera y de vendimia. También de recogida de castañas o pimientos, y de otras tantas cosas.
Una labor alegre en esta estación, aunque trabajosa, es la vendimia, tanto en tierras del Bierzo, Valdevimbre, Villamañán o Los Oteros, como, en menor escala, en otros lugares de la provincia. Es de tradición, que llegado el mes de septiembre, algunos vecinos o veedores designados por el concejo, visiten las viñas para comprobar la madurez de las uvas y señalar el día en que deben comenzar a cortarse los racimos, generalmente a finales de septiembre o primeros de octubre. Las cuadrillas de vendimiadores trabajaban de sol a sol y se animaban con canciones:
Vendimia, vendimiadora,
ya se oye en el camino
al carretero y el carro,
cantando con mucho brío.
El ambiente de vendimia se vivía ya días antes de comenzarla con la preparación de las cestas y cestos, a donde irían a parar los racimos cortados, y de los carros para transportar las uvas hasta la casa o el lagar.
Después de la vendimia tiene lugar la recogida de las castañas, que el primero de noviembre se asaban en los magostos, una fiesta que ha resurgido con fuerza en varias localidades bercianas.
Y, más tarde, por San Martín, la matanza del cerdo era un acontecimiento familiar y social que entretenía a todos los vecinos, amillares y amigos.
A finales del otoño se cortaba la leña en el monte y se recogía en la leñera de casa para calentarse en el invierno. En algunos pueblos hacían carbón de roble o encina, que se usaba para los braseros, o de brezo para quemar en las fraguas.
El otoño es tiempo de sementera y de vendimia. También de recogida de castañas o pimientos, y de otras tantas cosas.
Una labor alegre en esta estación, aunque trabajosa, es la vendimia, tanto en tierras del Bierzo, Valdevimbre, Villamañán o Los Oteros, como, en menor escala, en otros lugares de la provincia. Es de tradición, que llegado el mes de septiembre, algunos vecinos o veedores designados por el concejo, visiten las viñas para comprobar la madurez de las uvas y señalar el día en que deben comenzar a cortarse los racimos, generalmente a finales de septiembre o primeros de octubre. Las cuadrillas de vendimiadores trabajaban de sol a sol y se animaban con canciones:
Vendimia, vendimiadora,
ya se oye en el camino
al carretero y el carro,
cantando con mucho brío.
El ambiente de vendimia se vivía ya días antes de comenzarla con la preparación de las cestas y cestos, a donde irían a parar los racimos cortados, y de los carros para transportar las uvas hasta la casa o el lagar.
Después de la vendimia tiene lugar la recogida de las castañas, que el primero de noviembre se asaban en los magostos, una fiesta que ha resurgido con fuerza en varias localidades bercianas.
Y, más tarde, por San Martín, la matanza del cerdo era un acontecimiento familiar y social que entretenía a todos los vecinos, amillares y amigos.
A finales del otoño se cortaba la leña en el monte y se recogía en la leñera de casa para calentarse en el invierno. En algunos pueblos hacían carbón de roble o encina, que se usaba para los braseros, o de brezo para quemar en las fraguas.