EL VERANO
La siega de la hierba y la recolección de los cereales centraban la atención de los campesinos durante el verano. La siega, con guadaña, se realizaba en las Riberas por San Juan; en la Montaña, julio es el mes de la hierba: "mes de praos", dicen en Sajambre. El segador, con el gachapo a la cintura para afilar la guadaña, va dejando en la pradera hileras de hierba, que en la Montaña llaman marallos y en la Cabrera guiñuelos.
Un acontecimiento señalado era la siega de las praderías comunales de Llavarís, en Valdeón, o de Riosol, en Maraña, que duraba varios días. También participaban todos los vecinos en la siega del prao del toro, pues al ser el toro comunal en muchos pueblos, tenía sus prados propios.
Las eras de los pueblos se veían con montones de cereales, acarreados para ser trillados o majados allí, después de segados en las tierras. Las medas de centeno solían ser abundantes en tierras de Cabrera. En esta comarca, y también en otras, se majaba el centeno con el manal o mayal, utensilio compuesto de dos palos unidos por una correa de cuero, que vemos como representación del mes de agosto en el calendario agrícola de San Isidoro. Las parejas de majadores solían acompañar los golpes del mayal con canciones que les ayudaban a seguir el ritmo acompasado de este utensilio cayendo sobre las espigas. Para majar el centeno se ayudaban unos vecinos a otros. Al acabar la maja, el dueño de ésta invitaba a todos los que le habían ayudado a la típica chanfaina -preparada con el cordero que había matado para esta ocasión-, acompañada de la bota de vino, que se pasaban unos a otros, entre la alegría y el bullicio. La paja larga, desprovista ya del grano después de la maja, se utilizaba para cubrir las techumbres de pajares y cuadras. El grano se aventaba tirándolo con una pala al aire, y se limpiaba en las cerandas.
La siega de la hierba y la recolección de los cereales centraban la atención de los campesinos durante el verano. La siega, con guadaña, se realizaba en las Riberas por San Juan; en la Montaña, julio es el mes de la hierba: "mes de praos", dicen en Sajambre. El segador, con el gachapo a la cintura para afilar la guadaña, va dejando en la pradera hileras de hierba, que en la Montaña llaman marallos y en la Cabrera guiñuelos.
Un acontecimiento señalado era la siega de las praderías comunales de Llavarís, en Valdeón, o de Riosol, en Maraña, que duraba varios días. También participaban todos los vecinos en la siega del prao del toro, pues al ser el toro comunal en muchos pueblos, tenía sus prados propios.
Las eras de los pueblos se veían con montones de cereales, acarreados para ser trillados o majados allí, después de segados en las tierras. Las medas de centeno solían ser abundantes en tierras de Cabrera. En esta comarca, y también en otras, se majaba el centeno con el manal o mayal, utensilio compuesto de dos palos unidos por una correa de cuero, que vemos como representación del mes de agosto en el calendario agrícola de San Isidoro. Las parejas de majadores solían acompañar los golpes del mayal con canciones que les ayudaban a seguir el ritmo acompasado de este utensilio cayendo sobre las espigas. Para majar el centeno se ayudaban unos vecinos a otros. Al acabar la maja, el dueño de ésta invitaba a todos los que le habían ayudado a la típica chanfaina -preparada con el cordero que había matado para esta ocasión-, acompañada de la bota de vino, que se pasaban unos a otros, entre la alegría y el bullicio. La paja larga, desprovista ya del grano después de la maja, se utilizaba para cubrir las techumbres de pajares y cuadras. El grano se aventaba tirándolo con una pala al aire, y se limpiaba en las cerandas.