MANZANEDA DE OMAÑA: LA PRIMAVERA...

LA PRIMAVERA

EL trabajo es muy variado en la primavera. Es el tiempo de arar y cavar las viñas o de binar las tierras en descanso. También de aricar con el arado y dejar bien esponjado el terreno. Los campos se llenan de gentes en primavera; salía al campo toda la familia, hasta los niños ayudaban arrancando las hierbas, que iban depositando en cestos de mimbre para llevar a casa y alimentar con ellas a algunos animales. Todo se aprovechaba, nada se perdía.

En primavera se sembraba el lino, y se sigue sembrando la patata, el garbanzo, la alubia, y otras legumbres. Es época de transplantar de los semilleros los productos de huerta. Hacia mediados de mayo suelen hacerlo en Fresno de la Vega con los pimientos, puestos en semillero "el día del ángel", uno de marzo, y algo parecido ocurre con los pimientos en el Bierzo o con los tomates en Mansilla. La huerta requiere muchas atenciones en este tiempo.

A los puertos de la montaña leonesa llegaban en primavera los rebaños trashumantes y allí permanecían hasta las primeras nubes del otoño. Nos describe Gil y Carrasco la alegría de los pastores cuando el 25 de abril concluía su estancia en las dehesas extremeñas, "día que los pastores ven amanecer con más regocijo que la mayor festividad del año, porque, como es natural, ninguna festividad puede compararse, sobre todo en las gentes sencillas, a la vuelta al país donde han nacido y tienen lo que en el mundo quieren, donde con verdadera ansia se les aguarda y con cordialísima efusión se les recibe". La llegada de estos pastores con sus rebaños se recibía en los pueblos leoneses con demostraciones de júbilo.

Y en mayo, más o menos por San Miguel, se subían a las brañas lacianiegas las vacas de leche, y las brañeras se instalaban en las cabañas para cuidarlas; más tarde, bajaban diariamente al pueblo, después de ordeñar las vacas y recoger la leche para hacer la mantequilla.