MANZANEDA DE OMAÑA: Por términos de Riello, desde Guisatecha hasta Inicio,...

Por términos de Riello, desde Guisatecha hasta Inicio, el río discurre plácidamente, medio oculto entre los pandos y lombas tan características de la baja Omaña, esos montes tan viejos y gastados, de espinazo redondo, grávidos, tumbados como vacas que sestean entre las altas cumbres que lindan con Babia y la planicie sin fin de La Ribera.
Desde el Pandorado se ve la cercana aldea de Castro de La Lomba (foto superior). Entre ambas colinas, el río fluye bajo un palio de alisos. Desde el puente de La Omañuela hasta el de Castro, todo el curso es una de las más celebradas reservas trucheras de la provincia de León, que ya es decir.

Desde sus 1.140 metros de altitud, Castro de La Lomba ve correr el agua cien metros por debajo, bordeando las peñas sobre las que hace muchos siglos -milenios- un clan de omañeses construyó y fortificó su poblado. En la foto inferior, dentro de un recuadro, es posible apreciar la forma elíptica de la corona, el núcleo de la aldea originaria.

En las últimas décadas del pasado siglo, Castro quedó prácticamente despoblado pero algunos vecinos, que seguramente habitan cerca, vuelven con frecuencia. Durante los meses buenos, hay quien pasa aquí largas temporadas. Alguna edificación ha sido renovada, se ven pequeños huertos bien cuidados y está claro que alguien se ocupa del ornato público, de conservar la fuente, pilón y lavadero y de la limpieza de las calles. Pero, sobre todo, en Castro abundan las ruinas y, entre ellas, vestigios de los últimos techos de paja.
Castro formó parte del desaparecido municipio de La Lomba (el medieval Concejo de La Lomba de Campestredo). Hoy pertenece al Municipio de Riello cuya capital apenas dista dos kilómetros y medio, aunque el Alto de La Labiada está por medio.
En su libro «Villamor de Riello, un antiguo concejo leonés en la comarca de Omaña», Chema Hidalgo relata cómo, durante el primer tercio del siglo XX, la capital del municipio conoció un fogonazo emprendedor, un dinamismo que hizo florecer la industria y el comercio y también las relaciones sociales y las manifestaciones culturales y artísticas.
La villa tuvo un desarrollo urbanístico insólito en el noroeste provincial. Las edificaciones nuevas siguieron la tendencia modernista con profusa utilización del ladrillo visto como elemento decorativo, además de la forja metálica, la madera labrada y el cristal en puertas y balconadas y la utilización de la línea curva en el diseño de dinteles y fachadas.
En el año 1917 llegó a Riello la electricidad para la iluminación pública y usos industriales. El acontecimiento dio lugar a manifestaciones espontáneas con exclamaciones y gritos de ¡Viva el lujo y quien lo trujo!
Aunque la iluminación pública mediante electricidad llegó en 1889 a León capital y en 1893 a Ponferrada, el uso del agua como energía primaria no se generalizó hasta finales de la primera década del siglo XX. Del año 1909 data la instalación de una central hidroeléctrica en la Hoces de Vegacervera para abastecer a la ciudad de León. Apenas seis años después, el 5 de marzo de 1915, fue presentado el proyecto de construcción de una Fábrica de La Luz en el río Omaña, a su paso bajo el Castro de La Lomba. El promotor fue Bernardo Fernández Díez, oriundo de la vecina tierra de Ordás y casado en Riello. En el año 1916 logró la licencia tras probar que las instalaciones en nada afectan a la corriente del río Omaña. La primera turbina requirió un caudal de trescientos litros por segundo y un salto bruto de 5,7 metros para mover un generador capaz de producir 20 KVA. El canal de conducción se deriva del río al pago de Surribero y tiene 754 metros de longitud con pendiente de seis diezmilésimas, cuatro metros de anchura y casi un metro de calado. Del azud o puerto de fábrica, aunque fue construido con dos roscas de hormigón y relleno de mampostería hormigonada, apenas quedan vestigios porque quedó sin cuidados de mantenimiento en los años 70 y las avenidas del Omaña, durante los deshielos, son de mucho cuidado.
Junto a las edificaciones de la antigua Hidroeléctrica y Harinera La Omañesa, el ayuntamiento de Riello acondicionó un área de recreo a la sombra de los chopos, a la orilla del agua, junto al puente de arco rebajado. El lugar está incluso equuipado con artilugios para juegos infantiles. Éste es el límite inferior del afamado Coto Truchero de La Omañuela. En las proximidades hay pozos de baño. Carretera arriba -carretera sin apenas tráfico- a solo un kilómetro de distancia está Castro de La Lomba. Los vestigios del poblado primitivo se encuentran detrás de la iglesia y de un pequeño pinar. Desde allá arriba son excelentes las vistas sobre el arco del río y las lombas de Omaña, incluido el santuario de Pandorado.
Notas:

En Riello se come muy bien. Igualmente en Pandorado.
En las aldeas de La Lomba practican la agricultura y ganadería ecológica.
De Campo de La Lomba procede la prestigiosa Miel de Campo.
A 5 kilómetros de Riello, en Soto y Amío, está la fábrica de embutidos de Honorio Fuertes.
En las tiendas de Riello se pueden adquirir panes, pastas y otras delicias caseras.

Como dice mi sobrina: " ¡Que lo sepas!"

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