MANZANEDA DE OMAÑA: Todos los pueblos de León cuentan o han contado con...

Todos los pueblos de León cuentan o han contado con una arquitectura popular importante y significativa, reflejo de nuestra cultura y de nuestra naturaleza, que va desde algunas construcciones de un acusado carácter montañés, con cubiertas vegetales, galerías de madera, etc., a otras construidas con muros de mampostería y con cubiertas de teja o pizarra.
Toda la zona Norte de León es pródiga en construcciones con cubierta de paja. Desde las pallozas y hórreos a los edificios populares de las comarcas de Babia, Luna, Omaña y Riaño, con abundantes y diversas tipologías de edificios complementarios (pajares, establos, cuadras, molinos, palomares, puentes, etc.).

Sería preciso conservar al menos los ejemplares más representativos, ingeniando para ello las medidas necesarias. De no hacerse así, en breve tiempo solo poseeremos aquella fotografía de unas construcciones que constituyen hoy un documento inestimable sobre los usos y modos de vida del pasado.

Desde la más remota antigüedad la vivienda de nuestro pueblos fue de adobe. Una casa era en aquella época, un " hogar" en el que se hacía fuego. En el interior los humos eran constantes sobre todo en invierno. Las viviendas más humildes y antiguas constaban de una única estancia, que servía para todo; La casa se dividía en dos partes; una para las personas y otra para los animales. Estamos hablando de unos cuantos siglos atrás. Poco a poco fue separándose cada vez más la cuadra de la vivienda. Surgieron las habitaciones y con ello una separación elemental entre la estancia del matrimonio y la del resto de la familia.

En las paredes había rudimentarios estantes de madera, en los que se colocaban los escasos objetos que componían el ajuar doméstico y ganchos de madera de los que colgaban los vestidos de toda la familia.

Para dormir lo normal era la utilización de jergones de paja o maíz, cuando no sencillamente montones de paja extendida en rincones en el suelo.
En cuanto a la cocina, se dice que las más típicas y antiguas, no tenían siquiera chimenea, por lo que el humo salía directamente por entre las tejas.

Las pertenecientes a personas menos humildes, eran un poco más confortables, y éstas han llegado hasta nuestros días. Tenían el hogar, sobre una plataforma de barro, a su lado colgaban las tenazas para remover las brasas. Sobre el fuego, las trébedes sobre las que se colocaban las ollas; unas "pregancias" o cadenas de las que colgaban las calderas de cobre (ganzas) para cocer alimentos. El techo tenía forma de campana generalmente en forma de tronco de pirámide de base cuadrangular, que terminaba en una chimenea.

Las dimensiones de la vivienda primitiva podrían ser en torno a los 5 metros por un fondo de unos 8 metros aproximadamente. Esta vivienda en un principio tenía una sola planta y un pequeño patio trasero, en el que se guardaban las propiedades de la familia y tal vez el ganado, un cerdo o unas gallinas. Esa es la materia básica que constituía el autoabastecimiento de la unidad familiar de los primitivos pueblos. Más tarde se construyó una segunda planta. Al ganar en seguridad el territorio, tras la amenaza árabe, aumentaron los terrenos roturados y se hicieron más grandes y más productivas las explotaciones agrarias. La mejora de los elementos de trabajo, sobre todo el arado de vertedera y la incorporación de los animales de labor hicieron más eficaz el trabajo y como consecuencia surgió la necesidad de una casa