SOCIEDAD / Reportaje
El tiempo sin mapa: témporas, cabañuelas o surtimientos
Las gentes del campo ‘predicen’ el tiempo por los primeros días de agosto
F. Fernández / León
En cualquier bar de la provincia, de comarcas agrícolas o ganaderas, puede haber el barullo que quieras, estar las mesas llenas de gente jugando la partida, pero cuando suena la sintonía del tiempo (con especial predilección por el de La Primera) se hace el silencio: “Quietos, el tiempo”, repite como un ritual siempre un vecino, en mi pueblo lo hace Loles, por más que tenga que soportar después bromas por su condición de jubilado: “Tendrás tu problemas para dormir la siesta”.
En esos mismos pueblos, hasta que el recordado Mariano Medina acercó las predicciones meteorológicas, las isobaras, los ciclones, los anticiclones... los mapas del tiempo siempre había un vecino, muchas veces un viejo pastor de ovejas, que sabía leer el cielo y eso le convertía en un vecino imprescindible, a él acudían a la hora de ponerse a segar la hierba, arar las patatas, trillar...
Predecir el tiempo, uno de los bienes más preciados, como bien saben los herederos de Mariano Castillo y Ocsiero (que agradecidos siguen publicando su retrato en la portada) que desde el año 184o vienen editando el que seguramente es el libro más vendido en este país, al menos en las comarcas rurales: El Calendario Zaragozano, ese que llega a todos los kioscos del país con el subtítulo de ‘el copérnico español’ y que no debe su nombre, como muchos creen, a su origen aragonés sino a un homenaje que sus creadores quisieron hacer a un pionero de la astronomía en este país, Victoriano Zaragozano y Gracia Zapater, quien ya en el siglo XVI elaboraba sus propios almanaques.
Los surtimientos
Viene todo esto a cuento de que en la vieja aspiración de predecir el tiempo estos primeros días del mes de agosto son una fecha marcada en rojo en el calendario de muchas comarcas agrícolas. En la montaña de León es una conversación inevitable de estas fechas hablar de ‘los surtimientos’, un viejo método leonés para predecir el tiempo que tiene algunas similitudes con otros más conocidos en otras tierras, como las cabañuelas o las témporas.
Desde el día 1 de agosto, a la hora del vino en cualquier bar de la montaña (con especial seguimiento en Los Argüellos), alguien preguntará:
- ¿Qué surte hoy?
- ¿Qué día es?
- 2
- Pues surte septiembre.
¿De qué hablan? De una vieja tradición, muy arraigada y con mucha fe en ella, según la cual estos surtimientos (que existe con otros nombres en muchas culturas) los 12 primeros días del mes de agosto ‘indican’ el tiempo que va a hacer en los doce próximos meses. El día 1 de agosto surte agosto; el día 2 surte septiembre; el día 3 octubre y así sucesivamente.... hasta el día 12, que surte julio. El tiempo que hace ese día ‘nos indica’ el que va a hacer ese mes en general.
Los más expertos, que apuntan cada cambio en la jornada y otros aspectos, también anotan ‘los desurtimientos’, según los cuales los 12 días siguientes también nos ofrecen claves complementarias en sentido inverso (desurten). Es decir, el día 13 desurte julio, el 14 lo hace junio, el 15 sería mayo y el día 24 desurtiría agosto.
La suma de las anotaciones de los dos ciclos ofrecía a los ‘viejos y sabios de la tribu’ el poder que siempre ha dado el conocer los secretos del tiempo.
El tiempo sin mapa: témporas, cabañuelas o surtimientos
Las gentes del campo ‘predicen’ el tiempo por los primeros días de agosto
F. Fernández / León
En cualquier bar de la provincia, de comarcas agrícolas o ganaderas, puede haber el barullo que quieras, estar las mesas llenas de gente jugando la partida, pero cuando suena la sintonía del tiempo (con especial predilección por el de La Primera) se hace el silencio: “Quietos, el tiempo”, repite como un ritual siempre un vecino, en mi pueblo lo hace Loles, por más que tenga que soportar después bromas por su condición de jubilado: “Tendrás tu problemas para dormir la siesta”.
En esos mismos pueblos, hasta que el recordado Mariano Medina acercó las predicciones meteorológicas, las isobaras, los ciclones, los anticiclones... los mapas del tiempo siempre había un vecino, muchas veces un viejo pastor de ovejas, que sabía leer el cielo y eso le convertía en un vecino imprescindible, a él acudían a la hora de ponerse a segar la hierba, arar las patatas, trillar...
Predecir el tiempo, uno de los bienes más preciados, como bien saben los herederos de Mariano Castillo y Ocsiero (que agradecidos siguen publicando su retrato en la portada) que desde el año 184o vienen editando el que seguramente es el libro más vendido en este país, al menos en las comarcas rurales: El Calendario Zaragozano, ese que llega a todos los kioscos del país con el subtítulo de ‘el copérnico español’ y que no debe su nombre, como muchos creen, a su origen aragonés sino a un homenaje que sus creadores quisieron hacer a un pionero de la astronomía en este país, Victoriano Zaragozano y Gracia Zapater, quien ya en el siglo XVI elaboraba sus propios almanaques.
Los surtimientos
Viene todo esto a cuento de que en la vieja aspiración de predecir el tiempo estos primeros días del mes de agosto son una fecha marcada en rojo en el calendario de muchas comarcas agrícolas. En la montaña de León es una conversación inevitable de estas fechas hablar de ‘los surtimientos’, un viejo método leonés para predecir el tiempo que tiene algunas similitudes con otros más conocidos en otras tierras, como las cabañuelas o las témporas.
Desde el día 1 de agosto, a la hora del vino en cualquier bar de la montaña (con especial seguimiento en Los Argüellos), alguien preguntará:
- ¿Qué surte hoy?
- ¿Qué día es?
- 2
- Pues surte septiembre.
¿De qué hablan? De una vieja tradición, muy arraigada y con mucha fe en ella, según la cual estos surtimientos (que existe con otros nombres en muchas culturas) los 12 primeros días del mes de agosto ‘indican’ el tiempo que va a hacer en los doce próximos meses. El día 1 de agosto surte agosto; el día 2 surte septiembre; el día 3 octubre y así sucesivamente.... hasta el día 12, que surte julio. El tiempo que hace ese día ‘nos indica’ el que va a hacer ese mes en general.
Los más expertos, que apuntan cada cambio en la jornada y otros aspectos, también anotan ‘los desurtimientos’, según los cuales los 12 días siguientes también nos ofrecen claves complementarias en sentido inverso (desurten). Es decir, el día 13 desurte julio, el 14 lo hace junio, el 15 sería mayo y el día 24 desurtiría agosto.
La suma de las anotaciones de los dos ciclos ofrecía a los ‘viejos y sabios de la tribu’ el poder que siempre ha dado el conocer los secretos del tiempo.