MANZANEDA DE OMAÑA: Jornada de reflexión? Si no costara tanto tener ideas...

Jornada de reflexión? Si no costara tanto tener ideas podríamos dedicarnos a meditarlas hoy, y la primera conclusión sería que la campaña electoral tendría que durar un día y la jornada de reflexión siempre. Así las cosas lo más interesante del precalentamiento electoral en León han sido las manifestaciones por una democracia real. En nuestra ciudad el núcleo y germen de los acampados frente a Botines se parece al de las manifestaciones por el 0,7% y antiglobalización, conmovedor y solidario rojerío posmoderno, pero incrementado ahora con desencantados de todos los sectores sociales. Y, como en toda España, están exigiendo en esencia una superación de la partitocracia rendida al interés de los bancos.

La base de este despertar de conciencias radica en el libro ¡Indignaos!, de Stéphane Hessel (este autor de 93 años y energía mental proteica se ha convertido en conciencia social mediante un libro de 30 páginas). Indignaos es en efecto todo un best seller escrito por este ex combatiente de la resistencia francesa y diplomático; judío francés nacido en Alemania que ha vivido el horror de un campo de concentración, y que publica este alegato de movilización pacífica: nos insta así a abandonar la indiferencia en tiempos adversos... ¡Y su mensaje ha calado incluso aquí!

En situaciones como la presente no debe existir espacio para la resignación o la apatía, afirma. Y recuerda la época en que formó parte de la Resistencia, cuando la indignación fue la causa que impulsó hacia la victoria y fue el motor de la reconstrucción posterior. Y, abrumado por la decadencia actual, se pregunta cómo es posible que con las circunstancias del pasado, tras la Segunda Guerra Mundial, se pudiera crear una sociedad relativamente justa a pesar de la precariedad, y por el contrario hoy, con la abundancia actual, tengamos que tolerar cambios que reducen o tiran por tierra el bienestar obtenido en tiempos mucho más duros.

Hessel diagnostica lo que nos ha traído aquí, centrándose en la ausencia de regulación de los sistemas de financiación que han convertido el mundo en un lugar muy injusto, con el consentimiento de los políticos o la omisión de cumplir con su obligación, pasando a ser marionetas de los mercados en vez de luchar por una sociedad basada en valores. Europa, nos dice, está pues abandonando cobardemente los sólidos principios que conciliaban la libertad y la igualdad, la economía y una sociedad justa. Y ante esta situación la ciudadanía no debe callar, pues es la casta política la que no está a la altura de las necesidades actuales... ¡Indignaos! Me emociona saber que León sigue vivo, y suscribo lo de el Roto: «Los jóvenes salieron a la calle y súbitamente todos los partidos envejecieron». ¡A mí esto me reafirma más que nunca en que mi voto vale!

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