Ante el olvido siempre responde la madre naturaleza, siempre generosa, muchas veces excesiva hasta la exuberancia. Aquellos a los que el invierno se les hace eterno colocan en el cabecero de la cama una estampa sin santo y con una oración que reza: “Espera al sol. A los rigores del invierno siempre responde la naturaleza con las salvas de la primavera”.
Es sugerente pasear estos días por los pueblos llenos de casas abandonadas de nuestra provincia, cada día más. De Tabanedo a Valdavida, de Omaña a los Argüellos, en la Cabrera...
Detrás de las puertas entreabiertas mueren las ortigas que se resisten a ser abono, en los suelos se entrecruzan como alambres de espino los restos de las zarzas y por entre ellas se abren camino nuevos brotes, verdes, plantas que quieren cambiar el negro de las heladas que cerraron los vasos por los que circulaba su savia por el verde de la primavera que se asoma por todas las rendijas.
Y los árboles siguen creciendo. Los chopos jamás detienen su camino hacia el cielo aunque en su avance dejen casi a oscuras las casas cuyos dueños antiguamente los podaban.
Aquí nadie poda los chopos o, lo que es lo mismo, nadie arregla las paredes, pinta las ventanas, tapa las goteras.
A las casas les crecen chopos, algunos rincones de la ciudad son bosque.
(UNA IMAGEN Y 222 PALABRAS)
Es sugerente pasear estos días por los pueblos llenos de casas abandonadas de nuestra provincia, cada día más. De Tabanedo a Valdavida, de Omaña a los Argüellos, en la Cabrera...
Detrás de las puertas entreabiertas mueren las ortigas que se resisten a ser abono, en los suelos se entrecruzan como alambres de espino los restos de las zarzas y por entre ellas se abren camino nuevos brotes, verdes, plantas que quieren cambiar el negro de las heladas que cerraron los vasos por los que circulaba su savia por el verde de la primavera que se asoma por todas las rendijas.
Y los árboles siguen creciendo. Los chopos jamás detienen su camino hacia el cielo aunque en su avance dejen casi a oscuras las casas cuyos dueños antiguamente los podaban.
Aquí nadie poda los chopos o, lo que es lo mismo, nadie arregla las paredes, pinta las ventanas, tapa las goteras.
A las casas les crecen chopos, algunos rincones de la ciudad son bosque.
(UNA IMAGEN Y 222 PALABRAS)