El Omafolk es una de las actividades estrella del I. E. O. Fue una idea de nuestro primer presidente y fundador, Luis Arias (el de Samario). La idea era celebrar un festival dedicado al instrumento rey de Omaña: la pandereta. Además de recordar la importancia de este humilde membranófono, se pensó en realizar, asociada al festival, una actividad ligada a la conservación de la naturaleza. De ahí el nombre de Encuentros de Pandereta y Naturaleza.
La primera edición fue la organizada en Senra en julio de 2008. Allí, arropados por las amables gentes de aquel pueblo (¡gracias a todos los vecinos de Senra por lo bien que nos tratasteis!), pudimos disfrutar de una tarde de recuerdo y homenaje a nuestro folclore.
Gritsanda en Senra.
Asistieron Roberto Álvarez y Diego Noel, de Puente Castro, miembros de grupo de bailes San Pedro del Castro y muy vinculados a nuestra tierra. Roberto en particular, tiene amistades en Senra y Rodicol y está detrás de la magnífica procesión de la Xeita de este último año. También nos deleitó Gabriel González Villalba, monitor de pandereta, que nos hizo un recorrido por toques de varias comarcas leonesas. El grupo Gritsanda, jóvenes y prometedoras pandereteras. Con su repertorio demostraron que la pandereta, bien combinada y con apertura de miras, puede dar mucho juego y nuevas sonoridades. También contamos con la panderetera Nélida Carro, de Cubillas de Arbas, que aunque vino de espectadora se animó a tocarnos algunas piezas de su pueblo. Y yo mismo (David el de Guisatecha), que recordé tonadas de algunas de mis maestras omañesas.
Y por supuesto, tuvimos la suerte de homenajear a tres veteranas pandereteras omañesas, germen del Omafolk. Fueron Quela de Samario y Esther y Benilde, de Villanueva. Tocaron, cantaron y nos hicieron disfrutar.
Gracias a estos encuentros, Omaña vuelve a tener actos ligados a su música tradicional, a pesar del olvido que padece y los pocos frutos que, desgraciadamente, han dado las muchas iniciativas que desde hace casi treinta años llevan poniéndose en funcionamiento en nuestra comarca. Las reuniones de pandereteras que las asociaciones Omaña y Don Ares convocaron años atrás, o los concursos de jota y baile chano, que hasta hace algunos años se celebraban, no han fructificado en nuevos intérpretes. A ver si el Omafolk concluye la labor iniciada y conseguimos salvar, si no todo, al menos algo de nuestro patrimonio musical.
La primera edición fue la organizada en Senra en julio de 2008. Allí, arropados por las amables gentes de aquel pueblo (¡gracias a todos los vecinos de Senra por lo bien que nos tratasteis!), pudimos disfrutar de una tarde de recuerdo y homenaje a nuestro folclore.
Gritsanda en Senra.
Asistieron Roberto Álvarez y Diego Noel, de Puente Castro, miembros de grupo de bailes San Pedro del Castro y muy vinculados a nuestra tierra. Roberto en particular, tiene amistades en Senra y Rodicol y está detrás de la magnífica procesión de la Xeita de este último año. También nos deleitó Gabriel González Villalba, monitor de pandereta, que nos hizo un recorrido por toques de varias comarcas leonesas. El grupo Gritsanda, jóvenes y prometedoras pandereteras. Con su repertorio demostraron que la pandereta, bien combinada y con apertura de miras, puede dar mucho juego y nuevas sonoridades. También contamos con la panderetera Nélida Carro, de Cubillas de Arbas, que aunque vino de espectadora se animó a tocarnos algunas piezas de su pueblo. Y yo mismo (David el de Guisatecha), que recordé tonadas de algunas de mis maestras omañesas.
Y por supuesto, tuvimos la suerte de homenajear a tres veteranas pandereteras omañesas, germen del Omafolk. Fueron Quela de Samario y Esther y Benilde, de Villanueva. Tocaron, cantaron y nos hicieron disfrutar.
Gracias a estos encuentros, Omaña vuelve a tener actos ligados a su música tradicional, a pesar del olvido que padece y los pocos frutos que, desgraciadamente, han dado las muchas iniciativas que desde hace casi treinta años llevan poniéndose en funcionamiento en nuestra comarca. Las reuniones de pandereteras que las asociaciones Omaña y Don Ares convocaron años atrás, o los concursos de jota y baile chano, que hasta hace algunos años se celebraban, no han fructificado en nuevos intérpretes. A ver si el Omafolk concluye la labor iniciada y conseguimos salvar, si no todo, al menos algo de nuestro patrimonio musical.