"Antiguamente estaban mucho más extendidos por Asturias los ritos que vinculan las mascaradas de invierno con una anciana mítica. En las villas se quemaba por Carnaval una vieja de siete piernas, representando las siete semanas de la Cuaresma. En los pueblos de montaña, la cuadrilla de los «zamarrones», aquellos misteriosos jóvenes que marchaban cubiertos de pieles y cencerros, la encabezaban tres mozos disfrazados de viejas, una de las cuales era la «cardadora», cuyos copos de lana representan sin duda las nieves invernales. En Omaña, León, se quemaba un monigote como el de Avilés, y la tradición mandaba identificarlo con una anciana verdadera, la de más edad en el pueblo, con quien se representaba un sacrificio humano fingido (todo broma, que nadie se angustie). En Alemania, a la vieja la quemaban al final de los doce días de Navidad: la llamaban Frau Holle, que es el nombre de la mítica anciana hilandera que aparece en los cuentos de los Grimm y que presidía las asambleas de la secta brujeril en la Edad Media. Los pueblos gaélicos llamaban Cailleach a la vieja del invierno: creían que en vísperas del 1 de mayo arrojaba bajo un acebo la vara mágica con la que había estado cubriendo de nieve la Tierra; a continuación, se convertía en piedra.
Hablamos, pues, de una diosa del invierno, una verdadera personificación de la naturaleza que proviene de un sustrato cultural común a toda Europa y, por tanto, remotísimo, sin duda prehistórico. La pintaban vieja, fea y cruel porque el invierno es tiempo de frío, hambre, escasez e infertilidad. A la inversa, la xana es joven y hermosa porque representa la fertilidad de la Tierra en la mejor estación del año."
Hablamos, pues, de una diosa del invierno, una verdadera personificación de la naturaleza que proviene de un sustrato cultural común a toda Europa y, por tanto, remotísimo, sin duda prehistórico. La pintaban vieja, fea y cruel porque el invierno es tiempo de frío, hambre, escasez e infertilidad. A la inversa, la xana es joven y hermosa porque representa la fertilidad de la Tierra en la mejor estación del año."
Menos mal que era de los tiempos remotos y prehistoricos.
Pobres viejitas aunque fuera de broma.
Pobres viejitas aunque fuera de broma.
El invierno que yo viví en Manzaneda estuve en la Quema de la Vieja y resulta que le tocó a mi abuela (se vé que era la mayor) y yo con una pena!
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