MANZANEDA DE OMAÑA: Manzaneda es, sin lugar a dudas, uno de los pueblos...

Manzaneda es, sin lugar a dudas, uno de los pueblos menos conocidos de Omaña. Por desgracia no suele salir mucho en las publicaciones ni es de los más concurridos por los habitantes omañeses (no tiene bar).

Se trata de una pequeña población, asentada en las laderas de la margen derecha del valle del río de Salce, concretamente a orillas de un afluente de dicho arroyo. Sus casas de dividen en tres barrios, El Pandiello, La Solana y La Ribera. Cuenta con algunas muestras interesantísimas de arquitectura tradicional, como era la casa de La Puente, de Erasmo y Victorina, estudiada por García Grinda en su obra “Arquitectura popular leonesa”. Hoy está en ruinas pero conservamos los planos exactos gracias a este arquitecto entusiasta de las construcciones tradicionales.

Respecto a la arquitectura religiosa, conserva dos muestras. Una su parroquia, dedicada a San Pelayo y Santa Lucía. La otra, compartida con Cornombre, la ermita de San Roque, hoy en no muy buen estado. La primera mantiene en su interior un bello retablo barroco, policromado, con imágenes como una virgen medieval o un diminuto San Pelayo. En el exterior llama la atención su espadaña, pequeñita, como el patrón, con una sola campana, que la hace diferente a la mayoría de espadañas omañesas.
La ermita de san Roque, situada en el campo llamado Villarubia, aunque parcialmente derruida, conserva un arco de entrada de recia sillería y la bóveda del presbiterio. Este templo, en tiempos, tuvo en su interior el famoso Cristo, que es, como poco, del S. XIV. Estaba en esta capilla y pertenecía a ambos pueblos. Ese crucificado y el resto de los santos de esta ermita fueron a parar a Cornombre porque se les quemó su iglesia y para reemplazarlos, llevaron los que había en San Roque. Actualmente se conservan allí. También tenía en sus cercanías un cementerio, utilizado tanto por Manzaneda como por Cornombre, por lo que hay quien deduce que en su día fue la parroquial de las dos localidades, algo para nada descabellado.

Las gentes de Manzaneda también recuerdan otras historias, como la leyenda de Gabriela, versificada por el padre Urbano Álvarez López. En ella se cuenta el origen de la primera majada de Manzaneda. Allí se encuentran las ruinas de la “Casa la Vieja”, nombre que también explica la leyenda, que publicaremos en otra entrada, dada la importancia que creemos que tiene.
Otros sucesos más recientes son, por ejemplo, el incendio que hace casi setenta años acabó con varias casas del pueblo. Era junio o julio y por tanto, la gente estaba en los prados de la Braña, recogiendo la yerba. El incendio, que se originó en una viga que pasaba junto a la chimenea de una de las casas, se propagó rápidamente. El abundante número de tejados que conservaban el techado de paja de centeno ayudaron a avivar el fuego. Se calcinaron totalmente cinco casas, suponiendo una auténtica tragedia para los afectados, ya que incluso mató animales.
Otros lugares dignos de mención son La Fuente Lugar, con sus aguas cristalinas que refrescan al caminante. La veta de hierro que recorre parte del término y que le da a la tierra un característico tono rojizo. Y gracias a Tirso, cuenta Manzaneda con la casa museo Bardón y una ruta ornitológica, que nos sirve para conocer todos estos rincones, poco conocidos, pero muy representativos del sentimiento omañés.