MANZANEDA DE OMAÑA: Unos cuantos cientos de especies de insectos de varios...

Unos cuantos cientos de especies de insectos de varios órdenes son de vida anfibia, siendo muchos conocidos entre los pescadores con el nombre general de "mosquitos". Se trata de efímeras o cachipollas, libélulas y caballitos del diablo, perlas o moscas de mayo, tricópteros y algunos nematóceros, como los verdaderos mosquitos. Las formas juveniles de estos insectos son acuáticas y suelen ser muy estrictas en cuanto a las características fisicoquímicas de las aguas, utilizándose como indicadores biológicos de la calidad del agua.

Los verdaderos mosquitos son un buen ejemplo para señalar que los medios acuáticos no siempre han de ser extensos, para estos insectos es suficiente agua la que se almacena en el hueco de un árbol o de una roca, la que queda en canalones mal mantenidos o la que se acumula en desechos abandonados sin cuidado (neumáticos, bidones, sanitarios rotos, etc.).

En las aguas podemos observar también unas cuantas especies de caracoles, que suben a respirar a la superficie y que tienen conchas notoriamente más débiles que las de sus parientes terrestres, son muy comunes diversas especies de limneas.

Las aves son abundantes en las zonas medias y bajas de los ríos. Mientras el martín pescador, elegante con su vestido turquesa y oro, recorre el río, carriceros, mosquiteros, pollas de agua e incluso el escandaloso rascón, se esconden cerca de garzas, agachadizas y varias especies de lavanderas y de ánades.

Las partes más bajas de la provincia, las llanuras y el Bierzo bajo, están dedicadas desde antiguo a los cultivos, de los que se han beneficiado muchas especies de animales, mientras que algunas otras sólo han podido subsistir y otras más se han visto desplazadas.

Presididos desde la torre por las cigüeñas, en los pueblos y construcciones habitan mochuelos, estorninos, palomas, golondrinas, aviones, vencejos y grajillas, gorriones, carboneras y otros paseriformes. En ocasiones aparecen visitantes de otras latitudes, algunos de los cuales, la tórtola turca por ejemplo, se asientan. Muchas de esas aves dependen directa o indirectamente de los insectos de los campos vecinos. Son cientos de especies de: moscas, moscardas, moscardones, tábanos y mosquitos; avispas de la madera, hormigas, abejas, abejorros, avispas y avispillas; polillas, falenas y mariposas; chinches de campo, cigarrillas, salivazos y pulgones; saltamontes, langostas, chicharras, cucarachas de campo y tijeretas; y escarabajos y otros coleópteros de multitud de aspectos, colores, tamaños y consistencias. Algunos de ellos acabarán siendo pasto también de arañas, unas corredoras o saltadoras, otras tejedoras de trampas y, las más conocidas, tejedoras de tela.