La Morcilla de León tiene características propias que le alejan de similares productos que existen en España. Para empezar tiene como únicos ingredientes la sangre de cerdo y la cebolla, no como otras morcillas que incluyen en su receta los piñones o el arroz. Este contenido se embute en tripa natural, presentada en forma de ristra, y se seca al aire o mediante el uso de humo. La provincia, sobre todo su montaña, tiene el clima preciso, seco y frio, para que el proceso de curado ofrezca la máxima calidad a estos embutidos.