MANZANEDA DE OMAÑA: Estamos enlobecidos, matamos aunque no vayamos a comer...

Estamos enlobecidos, matamos aunque no vayamos a comer lo que matamos. Lo dice Enrique Zapico, uno de los últimos vecinos de la pequeña localidad montañesa de Canseco, grande como tantas otras hace unos años y hoy a punto de quedar vacía este invierno. Tal vez no quede ningún habitante si el citado vecino se va con las primeras nieves del año, que lo esta pensando.

Zapico es un contador de historias, creador de mundos y padre de la palabra enlobecido que no está en el diccionario de la RAE pero debería estarlo como primera definición de la avaricia mantiene viva la llama de antiguas leyendas como la de "La vieja del monte" que cuenta a todos los niños y luego alimenta trayéndoles los regalos que por su mediaciçon les envía esta mujer mítica de los bosques, habla de los pobres y hojalateros que pasaban por los pueblos, lee, mantiene largas conversaciones y juega la partida cada noche en el bar.
Catalina era la única que tenía firma en la Banca F. Llamazares pero no podía firmar documentos públicos por ser mujer.
Su segundo apellido, Fernández Llamazares, delata que es a su vez el último eslabón (no tiene hijos) de una familia que tuvo hace un par de siglos en Catalina Fernández Llamazares a una mujer excepcional, considerada la primera mujer banquero en tiempos en los que las mujeres tenían reservado un papel absolutamente secundario, casi inexistente