MANZANEDA DE OMAÑA: Estarnos, pues, ante lo que se conoce como "humilde...

Estarnos, pues, ante lo que se conoce como "humilde unidad gentilicia local". No cabría olvidar datos de supervivencias, con nombres de zonas de comarcas que comprenden aldeas actuales: vestigios toponímicos como el de "Val de Lomos" o "terra de Lemos" —recordemos las famosas "terras galaicas", algunas profundamente investigadas incluso arqueológicamente— "Terra de Deza". "Terra de Melide", "Terra de Nemancos", expresiones comarcales que a veces recuerdan conceptos gentilicios; asientos en otros supuestos de los gigurris, de los "pesgos", de los "pesici" en el valle de pesicos o Narcea, al otro lado de Leitariegos, que parecen incluir una idea de pluralidad, es decir, de comarcas pobladas con muchos núcleos que llamaríamos castros. Apurando el tema parece oportuna una alusión a Ptolomeo en orden a la división que hace de ciudades-pueblos-mercados, marcando en sus famosas tablas una distinción muy significativa como la de ciudad y pueblo, distinción que hoy diríamos ciudad y campo, o lo urbano y lo rural. Aparece el término mercado que es una unidad gentilicia también; se alude a caminos que los comunicaban y, como cabe deducir de testimonios de Estrabón, se llega a la concepción paralela de "mercado-aldea" o aldeas que fueron mercados, y el mercado —forum— con su autonomía y el rigor cada vez más duro de limites y fronteras locales. Ptolomeo da "mercado" como nombre propio de lugar; y junto a entidades de población surgidas de la existencia del "mercado gentilicio", las que parecen ostentar un derecho de "principalidad", de "capitalidad", dentro de cada circunscripción de segundo orden, por lo menos, —pueblos, populus, en Ptolomeo—. Como Lancia, cabeza de los lancienses. Cabezas de unidades gentilicias medias serianAstúrica, Bedunia, Brigaetium, etc., etc.
Casi insensiblemente vamos viendo cómo el orden actual de aldeas-comarcas sugiere, —sugiere, nada más, pero sugiere—, otro orden pre o protohistórico de castros-comarcas, comarcas de estirpes gentilicias, en cuya delimitación o asentamientos definitivos pudieron influir, junto a otras circunstancias, tantas veces violentas, las fuerzas y atracciones de la geografía física y biológica.