MANZANEDA DE OMAÑA: La mendicidad es un fenómeno tan antiguo como el mundo,...

La mendicidad es un fenómeno tan antiguo como el mundo, que por desgracia no ha podido ser aún erradicado de nuestro país y mucho menos del resto del Planeta. Por lo que respecta a nuestros pueblos, al elevarse el nivel de vida de la población, la mendicidad ha experimentado una considerable disminución concentrándose en mayor proporción en las ciudades.

Recuerdo en los años de mi niñez a aquellos " pobres ", que con su saco al hombro recorrían el pueblo mendigando de casa en casa. Cuando caía la tarde, se recogían por lo general en algún pajar o casa vieja al abrigo del viento y la lluvia, sobre todo en invierno, permaneciendo en el pueblo dos o tres días hasta que las provisiones de su saco iban menguando. Entonces el mendigo continuaba su camino hacia el pueblo vecino para hacer allí lo mismo. Eran por lo general pobres conocidos, casi siempre los mismos. La limosna consistía, en un trozo de pan o restos de comida del día y más raramente, en unas monedas que empleaban para comprar vino en la taberna. No faltaban las personas que los despachaban con un: " Dios le ampare"; unas veces por necesidad y las más, como si repitiendo esa frase hecha, lograran evadirse de la realidad descargando así su conciencia con mayor facilidad.

Antiguamente la mendicidad estaba perfectamente organizada mediante el sistema llamado "EL PALO DE LOS POBRES" que regía en amplias zonas de nuestra provincia. Este sistema como tantos otros, que funcionaban en el ámbito de nuestros pueblos, estaba basado en la solidaridad, que ha ido perdiendo fuerza de manera proporcional al aumento del nivel de vida.

Resulta sorprendente, que a pesar de haber desaparecido esta tradición hace muchos años en Grulleros, aún se haya conservado el vestigio material de la misma. El palo de los pobres de Grulleros que se muestra en la foto, es una cruz de unos 80 x 40 cm. que tiene clavado en el centro del crucero un diminuto crucifijo de hierro. El extremo inferior del brazo vertical estaba afilado o redondeado, para que el mendigo pudiera sujetarlo con mayor facilidad.

Cuando un pobre llegaba a Grulleros y se disponía a pasar la noche en el pueblo, preguntaba a cualquier vecino por la casa en la que había quedado el "palo de los pobres". Una vez localizado éste y tomando en su mano dicho testigo, se dirigía a la casa siguiente en la que se le daba de cenar y se le proporcionaba alojamiento bajo techo, por lo general en algún anexo de las cuadras o en el pajar, no sin antes advertirle que se despojara de cualquier elemento que pudiera producir fuego, "chisquero", mechero, cerillas etc.