Partimos al comienzo de este estudio de la frase proverbial acordarnos de Santa Bárbara cuando truena. En las páginas siguientes hemos intentado dar un sentido a la relación Santa Bárbara / tormentas en un pasado cercano, mediatizado por la Iglesia en imágenes, jaculatorias, cirios benditos, repiques de campanas, conjuros, novenas, procesiones, patronazgos… Tenemos sobradas noticias de que nuestros antecesores sí se acordaban de la Santa cuando había tormentas. Y también, cuando no las había… para que no se produjeran. Y de todo ello sólo permanece una frase. Una frase que hoy no se emplea jamás en sentido literal.
En general, con ella “ se reprende a quienes sólo ante un peligro inminente recurren al modo de precaverse de él”. Tiene pocas variantes, todas de carácter gramatical. No sabemos cuándo se comenzó a utilizar en sentido figurado. Lo que sí hemos podido constatar es que en las postrimerías del siglo XIX, en 1883, la frase era de uso común y se utilizaba con idéntico significado a como lo hacemos en este momento y en las mismas circunstancias. Veamos un ejemplo muy reciente:
Hace unas semanas, el martes 28 de enero de 2003, La Voz de Galicia publicaba, con el titular “Una deuda de 120 años”, una carta editada por el propio periódico en Noviembre del año 1883. En ella un lector denunciaba la falta de medios en la seguridad marítima tras el naufragio del Irish Hull en La Costa de la Muerte. La carta finalizaba así: “Las autoridades se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena y mientras, cuando se ofrece un caso de éstos, hay que cruzarse de brazos y ser un simple espectador…”. Podría haber sido una carta también fechada en noviembre, pero del 2002. Su significado semántico sigue siendo el mismo.
Este ejemplo, nos permite afirmar que hace 120 años, ya se empleaba la frase en sentido figurado, proverbio que sigue utilizándose hoy en análogas situaciones. Las costas gallegas y sus gentes, durante el siglo XX, padecieron catorce mareas negras.
Se nos ocurre pensar que, con valores éticos en crisis, lo de acordarse de Santa Bárbara cuando truena seguirá diciéndose justificadamente. Pero, en realidad, nadie recordará ya a la Santa durante las tormentas.
En general, con ella “ se reprende a quienes sólo ante un peligro inminente recurren al modo de precaverse de él”. Tiene pocas variantes, todas de carácter gramatical. No sabemos cuándo se comenzó a utilizar en sentido figurado. Lo que sí hemos podido constatar es que en las postrimerías del siglo XIX, en 1883, la frase era de uso común y se utilizaba con idéntico significado a como lo hacemos en este momento y en las mismas circunstancias. Veamos un ejemplo muy reciente:
Hace unas semanas, el martes 28 de enero de 2003, La Voz de Galicia publicaba, con el titular “Una deuda de 120 años”, una carta editada por el propio periódico en Noviembre del año 1883. En ella un lector denunciaba la falta de medios en la seguridad marítima tras el naufragio del Irish Hull en La Costa de la Muerte. La carta finalizaba así: “Las autoridades se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena y mientras, cuando se ofrece un caso de éstos, hay que cruzarse de brazos y ser un simple espectador…”. Podría haber sido una carta también fechada en noviembre, pero del 2002. Su significado semántico sigue siendo el mismo.
Este ejemplo, nos permite afirmar que hace 120 años, ya se empleaba la frase en sentido figurado, proverbio que sigue utilizándose hoy en análogas situaciones. Las costas gallegas y sus gentes, durante el siglo XX, padecieron catorce mareas negras.
Se nos ocurre pensar que, con valores éticos en crisis, lo de acordarse de Santa Bárbara cuando truena seguirá diciéndose justificadamente. Pero, en realidad, nadie recordará ya a la Santa durante las tormentas.