El equipamiento colectivo de los lugares se completa con ejemplos de arquitecturas del común, donde las fuentes cuentan con distintos ejemplares elementales, como las conformadas a modo de arca de agua, protegidas con una bóveda de cañón de sillería, como las de Bonella y San Miguel de Laciana, o con bóveda protectora realizada en lajas pétreas como las de Villarín de Riello o Rosales. En el amplio conjunto de fuentes encañadas que dotan de servicio de agua a las poblaciones, destaca un modelo que se repite con pequeñas variaciones al dotarse de un pilón circular o redondeado con forma elíptica, en lugares como Caboalles de Ariba y de Abajo, Lazado, Motrondo, Rabanal de Arriba, Ríolago, Ríoscuro, Salientes, Valseco o Villager de Laciana. En este último lugar la fuente se adosa a la ermita de San Lorenzo junto a un herradero, componiendo un singular conjunto comunitario. No es infrecuente que los lavaderos vinculados a las fuentes se presenten cubiertos, como protección en este espacio de montaña, en lugares como Lumajo, Matalavilla, Robles de Laciana, Salientes, San Miguel de Laciana, Torrebarrio o Torrestío. Alternativos a las fuentes aparecen los pozos, particularmente en Omaña, tanto incorporados al programa de la casa como de tipo comunal, estando cerrados con muros de fábrica y cubierta de losa y teja. Son también abundantes las fraguas como equipamiento comunal, destacando el ejemplar dibujado de Cuevas del Sil, al vincularse a una fuente y lavadero incorporados en un pórtico lateral, siendo acompañadas por los potros o herraderos, que pueden también albergarse bajo un pequeño techado adjunto, aunque normalmente se presentan notablemente destruidos o reformados.