MANZANEDA DE OMAÑA: "Xaneiro xabreiro, ...

"Xaneiro xabreiro,
febreiro esmuriceiro,
marzo airoso,
abril chuvinoso,
sacan a maio
florido y hermoso;
San Xoan claro,
Santa Mariña dalle ca fouciña,
agosto dalle con xostro,
septiembre come e vende”.

Las cuales proceden también de varias localidades bercianas.

En Los Argüellos, se dice que el mes de marzo es asproso (duro, áspero e inclemente) y es que el frío presente en los meses invernales puede extenderse también al comienzo de la primavera, como lo prueban los siguientes datos de temperaturas medias para el mes de marzo en la ciudad de León: 5,9 ºC (1885); 7,6 ºC (1938–1960); 6,6 ºC (1961–1990), siendo este último dato (6,6 ºC) la media más baja de España para este mes en dicho período de tiempo.

Los días agradables pueden alternar con otros de frío y fuertes heladas, conociéndose estos cambios bruscos de temperatura con la expresión tan gráfica de “marzo vuelve el rabo” o similares como estas recogidas en El Bierzo, donde también encontramos un efecto de estos enfriamientos bruscos, en que abundaremos posteriormente, como es la muerte de ovejas o corderos: “Si marzo ven o revés, nin deixa pastor nin res”; “Si marzo volve o rabo, adios teu ganado” y “Cuando marzo volve o rabo, non deixa ovellas con pelexo, nin pastor deszamarrao”. En la comarca gordonesa lo expresan como “Cuando marzo enrisca el rabo, tiempo del diablo”. Y es que se puede pasar frío, incluso dentro de las viviendas, tal y como señala este dicho maragato: “Aires de marzo, cubren las damas en su palacio”.

Prescindiendo de estos retrocesos de temperatura de ciertos días, el temple del ambiente ya es grato y placentero, y si el cielo se mantiene despejado, el Sol puede brillar incluso con fuerza, calentando en ocasiones demasiado y llegando a ser molesto: “En marzo pega o sol con mazo” (León), resultando perjudicial para la salud, como lo indican estos refranes del Bierzo oeste–suroeste: “Sol de marzo mata a dama no palacio”, (El Bierzo), “Si teis fillas que casar, do sol de marzo as de guardar” y “Sol de marzo, mata como un rayo”. Los síntomas de calor primaverales de este mes se pueden expresar como: “En marzo, rapá descalzo” (La Cepeda), o con extensión al mes siguiente: “En marzo el niño descalzo, en abril la vieja quita el mandil”.

En general, en la primavera, no puede faltar el tiempo cambiante, y si no lo hace al principio de la estación (en marzo), lo hará al medio (abril) o al final (mayo). Por eso se dice, no sólo en León, sino en toda España: “Cuando marzo mayea, mayo marcea”, o bien “Si marzo no marcea, abril abrilea” y “Si marzo no marcisquea, para abril y mayo queda”; una variación que se manifiesta también en el comportamiento de ciertos animales: “La rana que en marzo canta, viene abril que la acallanta”.