El propio corredor puede constituirse en las anteriores variedades como un elemento de protección del portón de la cuadra o almacén, al disponerse bajo él. La mayoría de los corredores exteriores, o los ofrecidos a espacios de corral o espacio libre privado abierto, nos muestran un carácter muy cerrado, dado por el cerramiento del entablado continuo de madera vertical, en el cual muy frecuentemente sólo se dejan unas pequeñas aperturas, a modo de ventanas, que se cierran también con tabla, mostrando un cuerpo de madera continua que le dotan de un carácter muy cerrado. Tampoco faltan aquellos corredores abiertos, con petos calados o incluso empleando redondos metálicos en su constitución, aunque lo más frecuente son los balaustres torneados de madera. Los ofrecidos a los corrales se muestran normalmente más abiertos, desapareciendo los cierres completos con tabla, debido a la protección que obtienen de dicha disposición interna.