-Despoblación y despoblamiento en la provincia de León: 1950-1991-
El despoblamiento: causa de la desaparición de muchos vestigios culturales.
«[...] la tierra exasperada reclama una caricia que no la olviden no la olviden nunca por eso se estremece de abandono [...]»
Mario BENEDETTI (1994): Despistes y franquezas, pág. 164.
Sirva esta expresiva cita del escritor BENEDETTI para introducirnos en un estudio claramente geográfico sobre la despoblación y el despoblamiento, fenómenos que acarrean la desarticulación de los espacios rurales y todo el acervo acumulado. Es un tema que tampoco ha pasado inadvertido para otros investigadores de la realidad social y del medio natural, ni para algunos novelistas actuales; éstos por medio de sus ingeniosos y reales relatos han tratado de transmitir sus reflexiones y valoraciones acerca de este grave problema que acecha a nuestras comunidades rurales, afectando incluso a la desaparición, en sentido amplio, de muchas de las huellas culturales heredadas.
Los campesinos, como depositarios de unos conocimientos y valores ancestrales, asisten y son testigos directos del desmoronamiento de los sistemas agrarios tradicionales y del afianzamiento de otras modernas pautas productivas. Esta nueva situación les infiere un cierto grado de preocupación y a la vez de nostalgia debido a que sus hijos no continúan trabajando la tierra de sus antepasados (no mantienen encendida la llama hereditaria de la unidad de producción), pero al mismo tiempo se sienten reconfortados y satisfechos porque trabajan en otras actividades, progresan en su promoción social y acceden a mejores niveles de vida que los que ellos han tenido que soportar. Dicha desintegración no hay que interpretarla como el final del campesinado, ni en un sentido alarmista, tal como pronosticaron algunos autores, sino como el resultado más inmediato de las transformaciones introducidas en los escenarios rurales; dichos cambios son más drásticos y adquieren mayor alcance en las áreas desfavorecidas y montañosas debido a sus propias características internas, que han conllevado incluso el abandono de muchos pueblos. En los últimos años, esta tendencia se ha tratado de corregir por medio de la introducción de la armonía en las relaciones con la naturaleza y de la aplicación de políticas de conservación y ordenación de los recursos naturales y
de los espacios rurales; todas estas medidas están en consonancia con los principios conservacionistas de la actual Política Agraria Comunitaria.
El despoblamiento: causa de la desaparición de muchos vestigios culturales.
«[...] la tierra exasperada reclama una caricia que no la olviden no la olviden nunca por eso se estremece de abandono [...]»
Mario BENEDETTI (1994): Despistes y franquezas, pág. 164.
Sirva esta expresiva cita del escritor BENEDETTI para introducirnos en un estudio claramente geográfico sobre la despoblación y el despoblamiento, fenómenos que acarrean la desarticulación de los espacios rurales y todo el acervo acumulado. Es un tema que tampoco ha pasado inadvertido para otros investigadores de la realidad social y del medio natural, ni para algunos novelistas actuales; éstos por medio de sus ingeniosos y reales relatos han tratado de transmitir sus reflexiones y valoraciones acerca de este grave problema que acecha a nuestras comunidades rurales, afectando incluso a la desaparición, en sentido amplio, de muchas de las huellas culturales heredadas.
Los campesinos, como depositarios de unos conocimientos y valores ancestrales, asisten y son testigos directos del desmoronamiento de los sistemas agrarios tradicionales y del afianzamiento de otras modernas pautas productivas. Esta nueva situación les infiere un cierto grado de preocupación y a la vez de nostalgia debido a que sus hijos no continúan trabajando la tierra de sus antepasados (no mantienen encendida la llama hereditaria de la unidad de producción), pero al mismo tiempo se sienten reconfortados y satisfechos porque trabajan en otras actividades, progresan en su promoción social y acceden a mejores niveles de vida que los que ellos han tenido que soportar. Dicha desintegración no hay que interpretarla como el final del campesinado, ni en un sentido alarmista, tal como pronosticaron algunos autores, sino como el resultado más inmediato de las transformaciones introducidas en los escenarios rurales; dichos cambios son más drásticos y adquieren mayor alcance en las áreas desfavorecidas y montañosas debido a sus propias características internas, que han conllevado incluso el abandono de muchos pueblos. En los últimos años, esta tendencia se ha tratado de corregir por medio de la introducción de la armonía en las relaciones con la naturaleza y de la aplicación de políticas de conservación y ordenación de los recursos naturales y
de los espacios rurales; todas estas medidas están en consonancia con los principios conservacionistas de la actual Política Agraria Comunitaria.