MANZANEDA DE OMAÑA: .... es hoy muy conocido por su pantano, por el que...

.... es hoy muy conocido por su pantano, por el que parece amenazado, y por la fiesta del Pastor. Hace siglos fue famoso por su Castillo (edificado por Alfonso III), y por el poderío de los Condes de Luna, y ya antes, quizá, por ser bastión defensivo contra los árabes y, posiblemente, contra Almanzor (también se llamó Peña Almanzor la cumbre más alta de la zona). Según el P. Morán

El castillo estaba emplazado sobre un peñasco a la orilla izquierda del río y data de los primeros tiempos de la Reconquista con el objeto de contener las invasiones de los árabes. Este castillo debió existir ya desde la conquista romana como medio para tener sumisos a los satures de esas montañas. [Mor87, 181].

Y la visión poética de Los Díez:

Sobre la negra roca atravesada, un día fundida en murallón y dique del lago glaciar, otro día rota por el empuje del lago mismo y ahora soldada por el hombre para hacer revivir el lago y domeñarlo, a fin de prodigar vida y riqueza, la ruina, apenas perceptible, de uno de los castillos más famosos del viejo reino astur-leonés, prisión del Conde de Saldaña, Sancho Díaz, padre de Bernardo del Carpio. [Díez 94, 25].

El primer Conde de Luna, D. Diego Fernández de Quiñones, instituido en 1466, dejó muy mala memoria. Recuerda Florentino Díaz:

Llegaron los imperativos requerimientos de aquel primer señor de Luna, cuya memoria es como una mano negra, y vieron los Concejos de Omaña, de la Lomba, de Badavia y de Laciana, invadidos sus territorios, avasalladas las posesiones por las violentas huestes del conde, cuyas enseñas ondeaban bajo la impune prepotencia de su oficio de merino mayor de Asturias de Oviedo. [Díez94, 75].

Cien años largos lucharon y pleitearon los Concejos para romper la tiranía de los Condes. Todavía en partidas parroquiales de finales del siglo XVIII aparecen a veces como testigos los Corregidores de Luna de Abajo o de Arriba, que ejercían justicia y recaudaban el pan para el conde y que eran nombrados por el propio conde. Prácticamente todo el valle del Luna era feudo de los Condes de Luna.

Como comenta Florentino Díaz:

Todos los pueblos pagaban al Conde de Luna la cuarta parte de cuanto pan cogieran-un manojo de cada cuatro- más importantes alcabalas y yantares y todos, naturalmente, los tributos de millar, de ciento y de sisa. [Díez94, 117].