El centeno era cereal básico en todos estos pueblos como base de alimentación humana (el pan que se comía a diario, incluso a mediados del siglo XX, solía ser el centeno o cuando mucho mezclado con trigo) y también, alimento básico de los animales (vacas, cabras, ovejas, cerdos) una vez convertido en harina y salvado. El centeno se cultivaba en todos los pueblos según la tradición de "año y vez", o de "barbecho" o de "descanso" o "añada" (o "mano de arriba y mano de abajo"). En todo caso, estaban bien delimitados y separados los terrenos que se sembraban un año y los que quedaban de "barbecho". Los terrenos utilizados para el centeno eran los de secano, en las solanas, lomas, abeseos, faldas de las montañas, y de escasa tierra.