El pantano de Luna, tan importante para la extensa ribera del Órbigo, apenas ha resultado un beneficio para el valle del Luna, salvo quizá para Garaño y la Magdalena. Mora y Vega fueron perjudicados al canalizar casi toda el agua a través de un túnel hasta la Central de Mora, dejando por encima los puertos que abastecían las vegas de estos pueblos; a los demás pueblos de la comarca no llegaba antes, ni llega ahora, el agua del río.
Antes del pantano, el río y sus afluentes valían también para alimentar los distintos saltos de agua (Abelgas, Làncara, Lagüelles, Vega) que producían energía para todo el valle. Ahora, las Centrales de Mora y Selga producen una cantidad importante de kilowatios.
También servía la abundante agua para los muchos molinos existentes a lo largo del valle.
El agua, el río en concreto, sirvió también, como veremos, de fuente de alimentación, por las sabrosas truchas existentes. Aquí estaba, como ha dicho Delibes, hace unos cuarenta años, el mejor coto de truchas de toda España (entre Garaño y Vega).
El propio río se llevó, a veces, la vida de sus ribereños que pescaban de noche, algún vecino que decidía suicidarse o algún niño recién nacido arrojado al río (como aparece en los libros de difuntos).
P. D. ESTO ÚLTIMO ME PARECE MUY FUERTE ¡QUE CRUELES A VECES LOS HUMANOS!
Antes del pantano, el río y sus afluentes valían también para alimentar los distintos saltos de agua (Abelgas, Làncara, Lagüelles, Vega) que producían energía para todo el valle. Ahora, las Centrales de Mora y Selga producen una cantidad importante de kilowatios.
También servía la abundante agua para los muchos molinos existentes a lo largo del valle.
El agua, el río en concreto, sirvió también, como veremos, de fuente de alimentación, por las sabrosas truchas existentes. Aquí estaba, como ha dicho Delibes, hace unos cuarenta años, el mejor coto de truchas de toda España (entre Garaño y Vega).
El propio río se llevó, a veces, la vida de sus ribereños que pescaban de noche, algún vecino que decidía suicidarse o algún niño recién nacido arrojado al río (como aparece en los libros de difuntos).
P. D. ESTO ÚLTIMO ME PARECE MUY FUERTE ¡QUE CRUELES A VECES LOS HUMANOS!