Hoy amanece León, capital y provincia, sembrada de autobuses cargados de jolgorio y de lloros, de niños que vuelven cabizbajos a la rutina del cole y de otros que se estrenan en el duro deporte de separarse de sus padres por primera vez con inconsolables lloros que en pocas horas son abiertas y sinceras risas. Todos cargados con unas mochilas que pesan casi más que quien las lleva.
A las mañanas de septiembre les han robado la alegría de los niños jugando al balón, de las niñas saltando a la goma, de las modas de los videojuegos, de las bicicletas haciendo derrapes que sacan de quicio a las madres...
Hoy vuelven a reencontrarse con sus amigos de cada curso, con los del portal de al lado, con aquellos colegas del pueblo de toda la vida, con los que han llegado de países lejanos buscándose la vida, con los de aquellas familias que han acudido a la llamada de pueblos que buscan niños en el mundo para que no se cierre su escuela, no se vaya su maestro, no se acaba la alegría.
Se darán la mano sin darse cuenta de que una es blanca y otra negra, sin reparar en que una mamá le ha cortado las uñas y otra no ha tenido tiempo de hacerlo o él se las ha escondido.
Ellos no saben que sus manos son de distinto color. No se lo cuentes.
A las mañanas de septiembre les han robado la alegría de los niños jugando al balón, de las niñas saltando a la goma, de las modas de los videojuegos, de las bicicletas haciendo derrapes que sacan de quicio a las madres...
Hoy vuelven a reencontrarse con sus amigos de cada curso, con los del portal de al lado, con aquellos colegas del pueblo de toda la vida, con los que han llegado de países lejanos buscándose la vida, con los de aquellas familias que han acudido a la llamada de pueblos que buscan niños en el mundo para que no se cierre su escuela, no se vaya su maestro, no se acaba la alegría.
Se darán la mano sin darse cuenta de que una es blanca y otra negra, sin reparar en que una mamá le ha cortado las uñas y otra no ha tenido tiempo de hacerlo o él se las ha escondido.
Ellos no saben que sus manos son de distinto color. No se lo cuentes.