MANZANEDA DE OMAÑA: Segundo Garcia Garcia...

Segundo Garcia Garcia

LA VEGA DEL MUCHACHO, VEGAPUJÍN

Vegapujín es uno de los pueblos cimeros del Valle Gordo. Su topónimo, según nos informa Javier García, nos quiere recordar una muy antigua vega, terreno ancho y fértil a orillas del río, en la que tal vez un muchacho PUSUS o PUSIO-NIS se asentara en la época prerromana. En esta frondosa vega nació y vivió sus primeros años un muchacho llamado Segundo García y García, y en ella se fraguó su amor por La Naturaleza, La Libertad, y La Educación, en un ambiente como el del Valle Gordo, donde mayúsculas palabras han abundado y siempre han sido muy respetadas.

LA VILIELLA

Segundo García García tenía verdadera pasión por el pueblo de Vegapujín, por sus valles, sus montañas, sus bosques y veredas; y durante su vida, siempre que podía, volvía al terruño añorado. Y aún hoy en día se conserva la prueba viva de la visita. Alicia García y Pablo Juárez nos recuerdan como Segundo "dejó sembrados como testimonio de sus peripecias, algunos pinos y decorativos alerces.", árboles que aún hoy apuntan al celeste omañés.

Muy cerca de esos pinos de La Viliella, que D. Segundo plantó, está el cementerio del pueblo, lugar donde volvieron a la tierra que más quería, tras fallecer el 27 de junio de 1931, los postreros restos del general de brigada y caballero de la Real y Militar Orden de San Fernando, y al que, con motivo de su muerte y como Caballero de Omaña, muy bien podrían cantar poemas épicos y guerreros, como aquel que Don Florentino Agustín Díez dedicase a otro legendario paladín, Don Ares de Omaña.

EL CIUDADANO EJEMPLAR

Corría el mes de mayo de 1874 cuando nació el protagonista de nuestra historia. Por entonces Vegapujín contaría con unos 140 habitantes, ocupados la mayor parte de ellos en las tareas agrícolas o ganaderas. Nos los imaginamos a unos y a otros uñendo parejas y observando campos, en veceras de ganados y facenderas, arreglando casas, y como no, preparando simientes para la tierra, que tan buenos frutos han dado siempre.

Y entre las semillas que germinan en el Valle Gordo destaca también otra muy importante: la humana, pues es valle que ha dado a la Historia y la Humanidad grandes personalidades, recias y cultas, como la que ahora nos ocupa. Segundo García vivió sus primeros diecinueve años en el pequeño pueblo que le vió nacer, y durante estos años pudo saborear y conocer a fondo costumbres y tradiciones, las formas de vida y cultura de sus padres y convecinos.

Tal vez entre las primeras lecturas del joven Segundo estuviese una inscripción en el patio de su casa, al lado de la puerta de la cuadra, que dice: "Cogerás quando espirares lo que en la vida sembrares". Y también es posible que lo que allí leyese y entendiese influyera de tal modo en él que durante toda su corta vida lo aplicase como norma de conducta. Su trayectoria vital así parece demostrarlo, sembrando por doquier talento y buen hacer, y recogiendo los frutos, como así testimonia la consecución, en 1908, del título de Bachiller en la Universidad Central de Madrid, y cuatro años después, en 1912, la Licenciatura en Derecho, año en el que es cofundador de la Colonia de Murias de Paredes en Madrid, sociedad creada sin fines políticos, con el único objeto de respaldar la lucha por el progreso de la región de Murias de Paredes. Esta Colonia está considerada como el primer partido regionalista de la provincia de León.

Fruto del conocimiento de la realidad provincial y su problemática, en 1918 y tras la primera guerra mundial, Don Segundo es nombrado Delegado de Abastecimientos de la provincia de León, para pasar posteriormente, dada la inmejorable gestión que realizó, a ser solicitado por el Gobierno Autónomo de Navarra, donde desempeñó el cargo de Inspector de Abastecimientos hasta el 30 de abril de 1921, y donde se le reconocería "su celo, su actividad e inteligencia en todos los asuntos".

Su fama de hombre culto y preocupado por las gentes y su bienestar, llegaba lejos. Le conocían en Navarra y hasta a Argentina llegaban noticias de sus andanzas, como parece demostrar la reseña publicada en la Revista del Centro Región Leonesa en Buenos Aires, que se hacía eco de lo ocurrido el 15 de octubre de 1924 en Ponferrada, donde se celebraba un banquete en honor al "Laureado coronel montañés, D. Segundo García, al que asistieron 572 comensales, reinando durante el acto la más franca cordialidad, como no podía menos de suceder, dadas las numerosas muestras de simpatía de que goza el ilustre militar."