MANZANEDA DE OMAÑA: Su construcción es elemental, a veces sin llegar a...

Su construcción es elemental, a veces sin llegar a ser un corredor en toda su dimensión (fot. 92). Se apoya sobre vigas de aire o sobre puntales (fot. 93), en cuyo caso se realizan volados. Su alero se sostiene mediante pies derechos con zapatas torneadas con más o menos gusto y acierto, cerrándolos con tablones clavados o amachiembrados a “ranura y lengüeta” (fot. 94). Son, generalmente, interiores, es decir, se abren a los patios y corrales, según las características espaciales de la casa omañesa y del valle de Samario.

A lo largo del presente siglo, sobre todo en su segunda mitad, algunos de estos corredores se cerraron utilizando materiales y sistemas más modernos. Es por ello que encontramos el uso de entramados de caña con arcilla o cal y arena, revocados y encalados (fot. 95). En otros, los tablones eran sustituidos por obra de fábrica que se enfoscaba con cemento para después encalar (fot. 96).

Si nos detenemos por un momento a pensar sobre cuál sería la secuencia evolutiva del corredor y del balcón, advertiríamos que estos corredores han sido el paso previo a la galería, espacio abierto o cerrado con vidrieras que se desarrolla en el siglo XVIII. En esta comarca son contados los ejemplos de este elemento asociado a la arquitectura tradicional, entendiendo que se trata de una yuxtaposición o aculturación. Este es el caso que hemos localizado en Amío, siendo un hecho aislado al que, incluso, se incorpora en el rodapie una sucesión de cristales coloreados para mayor vistosidad, según el entendimiento del que lo hizo. En el resto de los pueblos no existe la galería, salvo si hacemos la excepción de Riello, que posee construcciones del primer tercio del siglo XX, dedicadas a segundas residencias o propias de la burguesía local.