MANZANEDA DE OMAÑA: Técnica constructiva: acción y tradición...

Técnica constructiva: acción y tradición

Hay dos grupos de causas que inciden fundamentalmente en la arquitectura tradicional:

– causas históricas, culturales, sociales y económicas

– causas naturales

Las primeras no son, desde luego, un fenómeno espontáneo, pues los motivos de éstas condicionan el concepto y la obra. Subyace, por tanto, un lento proceso evolutivo bajo los imperativos que el propio hombre desarrolla en su devenir. Será, además, una arquitectura sin arquitectos (Sánchez del Barrio, 1983; Sánchez del Barrio, 1987), aunque sí una construcción de experiencias acumuladas y heredadas, que sigue una pauta marcada por la tradición, entre otras razones, porque no se plantea la búsqueda de nuevas posibilidades constructivas; únicamente se aportan pequeñas soluciones ante problemas inmediatos a medida que se construye, teniendo en cuenta que, el error cometido y que no sea posible rectificar, será un inconveniente que va a permanecer en la casa. De igual modo, el conjunto de invariantes contribuirá a la repetición de los modelos. Unos modelos que son a su vez consecuencia de una adaptación al medio y al tratamiento de unos materiales concretos que hay en la proximidad. Seguramente, el nivel de manipulación de esos recursos fue imposible mejorarlo con los medios técnicos que el hombre preindustrial poseía en aquel entonces. Hay, así mismo, un componente imitativo, tanto del hecho constructivo como de los modelos estéticos. Los escudos de las cerraduras, por ejemplo, serán una imitación de los modelos que había en las puertas de las iglesias. De igual manera sucede con las zapatas, aleros, balaustradas o rejería, que el carpintero y el herrero tomaron de esa otra arquitectura historiada y culta. Unas veces, lo imitado será idéntico; otras, se transformará a gusto del artífice, del que hace el encargo o de las pautas del grupo social en el que se realiza. Con ello, se crea un sentido ornamental, que puede ser tan lento en su evolución como el de la propia casa popular.

Por otra parte, la casa tradicional se construye en relación con la necesidad, no sólo de cobijo, sino de acuerdo con los recursos que se poseen para subsistir. Si la comarca de Omaña ha estado sometida secularmente a un régimen de dependencias casi feudales, se justifica que la situación haya casi permanecido hasta el siglo XIX. Durante el siglo XX –período complejo, difícil y dispar– no se ha favorecido precisamente el desarrollo de la comarca. No es extraño, entonces, encontrarnos por lo que a la arquitectura se refiere, testigos arquitectónicos que, de acuerdo con los nuevos criterios culturales, debieran ser conservados como ejemplo de unas formas de construir y de una vida extinta, propias de la provincia de León y etnográficamente de gran inte