Así mismo, se consideró perentoria esta labor en Omaña y Valle de Samario, por la pérdida y deterioro paulatino de los modelos tradicionales de la casa popular, máxime cuando, además de esta regresión, la realidad de este ámbito campesino ha adquirido con los años una nueva expectativa nada alentadora. El descenso y envejecimiento de la población, el cambio de los sistemas productivos, la integración del Estado Español en la Comunidad Económica Europea con sus exigencias y forzosas adaptaciones, los nuevos usos de la casa popular y el abandono de la arquitectura subsidiaria o auxiliar, aumentan la urgencia, por el momento, de una recogida sistemática de los modelos para el posterior análisis de los mismos y comprensión de su sentido. Por otro lado, una parte de la comarca, que coincide con los pueblos de Trascastro, Inicio, La Velilla, Oterico, Soto y Amío, Riello y La Omañuela, estuvo afectada por un pretendido embalse. Tal proyecto comenzó a fraguarse en 1962, siendo veinte años más tarde cuando la Dirección General de Obras Hidráulicas convocó un “... concurso público para la contratación de los Servicios Técnicos para el estudio y redacción del proyecto de la presa del río Omaña...” (Asociación Cultural Omaña, 1991, 14), que es ejemplo de lo alambicado y manejable que puede llegar a ser social, política y económicamente un proyecto de esta naturaleza. La circunstancia creada desde aquella fecha de los años sesenta, provocó una permanente incertidumbre hasta 1992, en que por fin se disiparon las dudas sobre la citada construcción, que no llegó a realizarse. Sin temor a equivocarnos, el hecho sería determinante por lo que representaba de freno al posible desarrollo de la zona, afectando a lo largo de las dos últimas décadas no sólo a las localidades que arriba citamos, sino también a las que podríamos considerar Omaña Baja. ¿Cómo, entonces, no iba a repercutir en la realidad de los pueblos afectados y, por supuesto, a su arquitectura, cuando sobre ellos se cernía la amenaza del derribo y el anegamiento? Esta era, pues, una razón de fuerza mayor que justificaba su estudio.
El trabajo se dividió, en tres fases de actuación:
A) Estudio de las fuentes escritas que suponen los Protocolos Notariales, en un intento por descubrir descripciones anteriores al siglo XVIII, el Catastro del Marqués de la Ensenada y el Catastro de Urbana, donde son abundantes los datos.
B) Comprobación de referencias bibliográficas respecto a la comarca de Omaña y Valle de Samario, que hiciesen alusión a la arquitectura tradicional y a las teorías etnográficas y antropológicas sobre el tema.
C) Trabajo de campo, con un recorrido sistemático pueblo a pueblo a partir de áreas preestablecidas, de manera que nos permitiese comprobar posibles unidades arquitectónicas diferenciadas entre las distintas zonas de la comarca, pues ésta presenta una amplia extensión geográfica con setenta y tres pueblos
El trabajo se dividió, en tres fases de actuación:
A) Estudio de las fuentes escritas que suponen los Protocolos Notariales, en un intento por descubrir descripciones anteriores al siglo XVIII, el Catastro del Marqués de la Ensenada y el Catastro de Urbana, donde son abundantes los datos.
B) Comprobación de referencias bibliográficas respecto a la comarca de Omaña y Valle de Samario, que hiciesen alusión a la arquitectura tradicional y a las teorías etnográficas y antropológicas sobre el tema.
C) Trabajo de campo, con un recorrido sistemático pueblo a pueblo a partir de áreas preestablecidas, de manera que nos permitiese comprobar posibles unidades arquitectónicas diferenciadas entre las distintas zonas de la comarca, pues ésta presenta una amplia extensión geográfica con setenta y tres pueblos