MANZANEDA DE OMAÑA: Que venga dispuesto el viajero a todas las sorpresa....

Que venga dispuesto el viajero a todas las sorpresa. De la fiesta de rito ancestral al jolgorio veraniego de cuño reciente cabe todo un calendario pagano y religiosos plagado de tentaciones y sentido de la vida.

Los carnavales son, quizá su expresión más arcaica. Las fiestas de Guirrios de Vleilla de la Reina (Orbigo), los zafarrones de Omaña o los antrujejos montañeses son referencia obligada de etnógrafos y viajeros. Los carnavales de La Bañeza, al contrario, destacan por su profusión de modas, revuelto de intensa juerga y renombre nacional.

Quien busque regustos folclóricos hallará expresiones de una pureza tradicional envidiable en Alija del Infantado, en Corporales o en la cercana y paramesa localidad de Laguna de Negrillos (el teatro popular y estrambótico ordena la procesión del Corpus.).

Para quien le pida el cuerpo romería, sírvase de dos entre las innumerables que se celebran durante las fiestas patronales de los pueblos: la romería a la Virgen de Carrasconte (entre Laciana y Babia) y la fiesta del Pastor (barrios de Luna), a las que acuden en agosto y septiembre miles de leoneses que se reencuentran con sus viejos ritos, bailes, devociones y yantares.

Si se busca espectáculos, Astorga. Durante sus fiestas de finales de agosto inunda la ciudad una transfiguración romana con circo, cuadrigas y un aire de fiesta y tolerante que rememora su vieja fundación imperial.

Y quien indague viejos espíritus rurales de celebración, acuda a cualquiera de los pueblos maragatos, donde los bailes seculares y liturgias rarísimas confieren a sus fiestas una real distinción.