MANZANEDA DE OMAÑA: En la montaña occidental de la provincia de León, concretamente...

En la montaña occidental de la provincia de León, concretamente en Ocero, Pobladura de la Sierra, Boeza y Las Omañas se da el nombre de tiriruela, pero a la pieza entera. En Salientes del Sil y también por la zona de la Maragatería encontramos tiruela y triuera.

Taleruela es la forma documentada en Güimara y Ferreras de Cepeda, en este último caso alterna taleruela con taleiruela y tareruela.

En Navayola, como ya he indicado anteriormente, así como en Magaz aparece taleiroga, y en una zona del curso del río Ancares la variante registrada es taleirúa.

En Encinedo, muy cerca ya de la provincia de Zamora y no lejos de la de Orense, se encuentra la forma tareiruella. Y en Camposalinas, Hospital de Orbigo, Peranzanes y Vega de Antoñan, zonas bastante distantes entre si como podemos ver, se oye tarihuela, traigüela, taribuela.

En Babia y Laciana, desde Candemuelas hasta Villaguer pasando por Las Murias y Los Rabanales, así como en Llamas de la Ribera, Boeza y Rozuela la única forma documentada, y con toda claridad, es tarigüela (8). En Sancedo, La Baña, Colinas del Campo de Martín Moro y Sorbeda encontramos tariruela como la variante más usada.

Tarillue1a y su variante yeísta, tariyuela, son las variantes que se emplean en Benamarías, Otero de Escarpizo, Villameriel y Andiñuela. En Villamejil de Cepeda se oye taralluela.

Ya en la zona de la provincia de León que limita con la de Palencia, y concretamente en los pueblos de Villamartín de Don Sancho y Villaverde de Arcayos a la telera se la llama soporte. Finalmente en Castrofuerte, que limita con la provincia de Valladolid, el nombre empleado para llamar a la telera es abrazadera.

El hecho de que se den tantas variantes para nombrar a la telera se debe a que es a través de un lenguaje oral como se va transmitiendo de generación en generación y que nunca o muy pocas veces lo han visto fijado por escrito. No olvidemos que se trata además de un lenguaje popular.

Todas las variantes recogidas se mantienen con relativa vigencia en los respectivos lugares, pero debo señalar también que sólo los labradores de más de 65 años, por lo general, dominan el vocabulario de los antiguos aperos de labranza. Los jóvenes apenas si conocen los nombres y en muy pocos casos han sabido explicarnos de qué pieza del arado se trataba, aunque supieran que era una pieza del arado.

Debo terminar diciendo que es casi seguro que, en un periodo de tiempo muy corto, la mayor parte de los términos lingüísticos relacionados con los aperos de labranza desaparecerán del habla, incluso en las zonas más conservadoras y aisladas.

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(1) Tenemos muy avanzado el estudio histórico-lingüístico de. los aperos de labranza en la provincia de León. Pensábamos que para estas fechas podía estar ya terminado, pero la gran cantidad de material recogido así como el elevado número de variantes registradas a lo largo y ancho de la provincia, han hecho que la publicación se retrase. El estudio histórico lo está llevando a cabo José Luis Alonso Ponga, yo preparo la parte del léxico y sus variantes.