El arado de madera, tan conocido hasta hace unos años y que representaba una de las notas más características del paisaje rural, ha tenido que ir retirándose, progresivamente, ante el avance de la maquinaria agrícola. El arado va cediendo cada vez más terreno al tractor y podemos asegurar que, hoy día, ya ha quedado relegado a zonas de extraordinario minifundio, donde la maquinaria apenas tiene cabida. Encontrar escenas campestres, en las que aparezca la típica pareja de bueyes o vacas tirando del arado y donde el campesino siga pacientemente agarrado a la mancera, es cada vez más difícil y, cuando las encontramos, lo vemos casi como un recuerdo de tiempos pasados.
No debe extrañarnos, por tanto, que las variantes de los arados de madera, así como los nombres de todas y cada una de sus piezas, estén llamados a desaparecer en un plazo de tiempo relativamente breve. Esta razón nos ha llevado a recoger, lo más exhaustivamente posible, todo lo referente a antiguos aperos de labranza en trance de desaparición en la provincia de León (1). Como la labor de recogida y posterior elaboración representa un trabajo lento y muy amplio, quiero adelantar aquí, únicamente y como en esquema, las variantes lingüísticas de una sola pieza del arado. Se trata, precisamente, de un elemento no especialmente importante puesto que en algunas zonas, dentro de la misma provincia de León, el arado no lleva telera, como hemos podido comprobar.
La telera, según la Real Academia Española (2), es "el travesaño de hierro o madera que sujeta el dental a la cama del arado o al timón mismo, y que sirve para graduar la inclinación de la reja y la profundidad de la labor". Corominas, por su parte (3), nos dice: "Telera es una voz que designa varios objetos en forma de palo o de barra de hierro, probablemente derivada del latín telum, dardo: parece ser derivado de tela en el sentido de empalizada o liza, todavía empleado por los clásicos, y que procederá del latín tela, plural de telum, con el valor de conjunto de pies derechos, comparables a dardos: de esta palabra deriva telera, como nombre de un palo o barra análogo a los empleados en estas empalizadas...". En la pragmática de tasas de 1680 aparece telera con el sentido de pieza de hierro u otra materia, que a modo de cuña se mete en el arado, para asegurar y afirmar la reja.
La definición que nos da la Real Academia está más cerca de la realidad que representa la telera en la provincia de León que la que señala Corominas, aunque tengo que decir que la función que desempeña la telera en el arado no es exactamente la señalada por la Academia, graduar la inclinación de la reja y la profundidad de la labor puesto que para ambas cosas se alarga o acorta la cola del arado por medio del clavijero.
Los arados de madera, de la zona comprendida entre los límites de la provincia de León con Santander (Portilla de la Reina, Pedrosa del Rey, etc.) hasta muy cerca de Valencia de Don Juan, no llevan telera. (Los modelos de arados de esa zona se pueden ver en los dibujos correspondientes a los arados de Roderos y Pedrosa del Rey.) Los arados de esta zona no llevan telera porque ésta sirve sólo y exclusivamente para sujetar el dental con la cama o camba y evitar que se rompa, fácilmente, el arado cuando tiene que remover terrenos duros. Pero sólo es necesaria la telera cuando la camba del arado no está hecha siguiendo la dirección de las vetas de la madera. Cuando se ha ha preparado el árbol, dándole la forma conveniente para hacer la camba, por muy duro que sea el terreno, nunca se abre la madera y por lo tanto es innecesaria la telera (4). En Pedrosa del Rey se dice: "Cuando la madera no está manicortada (aserrada para dar la forma de la camba), no hay quien la abra" (5).
En todas las demás regiones de la provincia de León, los arados llevan un travesaño de madera, más o menos grueso, que une la cama con el dental, y puede ser graduable o no serlo.
La telera se puede fijar a la camba del arado por medio de otra pieza, también de madera, llamada pina, cuña, percuño, recuño, teza, según los lugares.
La variedad de regiones y paisajes naturales, con sus propias peculiaridades, han hecho que encontremos toda una gama de variantes lingüísticas para denominar una pieza del arado tan sencilla como elemental.
Hay sitios donde la telera va fija, sin necesidad de ningún elemento de sujeción, pero en la mayoría de los casos documentados la telera lleva una clavija, que permite regular el ángulo que forma la telera con la camba.
El nombre castellano telera, dentro de la provincia de León, sólo aparece en la zona sureste, y en muy pocos pueblos (Calzada del Coto, Galleguillos, San Pedro de Valderaduey) limítrofes con Palencia.
No debe extrañarnos, por tanto, que las variantes de los arados de madera, así como los nombres de todas y cada una de sus piezas, estén llamados a desaparecer en un plazo de tiempo relativamente breve. Esta razón nos ha llevado a recoger, lo más exhaustivamente posible, todo lo referente a antiguos aperos de labranza en trance de desaparición en la provincia de León (1). Como la labor de recogida y posterior elaboración representa un trabajo lento y muy amplio, quiero adelantar aquí, únicamente y como en esquema, las variantes lingüísticas de una sola pieza del arado. Se trata, precisamente, de un elemento no especialmente importante puesto que en algunas zonas, dentro de la misma provincia de León, el arado no lleva telera, como hemos podido comprobar.
La telera, según la Real Academia Española (2), es "el travesaño de hierro o madera que sujeta el dental a la cama del arado o al timón mismo, y que sirve para graduar la inclinación de la reja y la profundidad de la labor". Corominas, por su parte (3), nos dice: "Telera es una voz que designa varios objetos en forma de palo o de barra de hierro, probablemente derivada del latín telum, dardo: parece ser derivado de tela en el sentido de empalizada o liza, todavía empleado por los clásicos, y que procederá del latín tela, plural de telum, con el valor de conjunto de pies derechos, comparables a dardos: de esta palabra deriva telera, como nombre de un palo o barra análogo a los empleados en estas empalizadas...". En la pragmática de tasas de 1680 aparece telera con el sentido de pieza de hierro u otra materia, que a modo de cuña se mete en el arado, para asegurar y afirmar la reja.
La definición que nos da la Real Academia está más cerca de la realidad que representa la telera en la provincia de León que la que señala Corominas, aunque tengo que decir que la función que desempeña la telera en el arado no es exactamente la señalada por la Academia, graduar la inclinación de la reja y la profundidad de la labor puesto que para ambas cosas se alarga o acorta la cola del arado por medio del clavijero.
Los arados de madera, de la zona comprendida entre los límites de la provincia de León con Santander (Portilla de la Reina, Pedrosa del Rey, etc.) hasta muy cerca de Valencia de Don Juan, no llevan telera. (Los modelos de arados de esa zona se pueden ver en los dibujos correspondientes a los arados de Roderos y Pedrosa del Rey.) Los arados de esta zona no llevan telera porque ésta sirve sólo y exclusivamente para sujetar el dental con la cama o camba y evitar que se rompa, fácilmente, el arado cuando tiene que remover terrenos duros. Pero sólo es necesaria la telera cuando la camba del arado no está hecha siguiendo la dirección de las vetas de la madera. Cuando se ha ha preparado el árbol, dándole la forma conveniente para hacer la camba, por muy duro que sea el terreno, nunca se abre la madera y por lo tanto es innecesaria la telera (4). En Pedrosa del Rey se dice: "Cuando la madera no está manicortada (aserrada para dar la forma de la camba), no hay quien la abra" (5).
En todas las demás regiones de la provincia de León, los arados llevan un travesaño de madera, más o menos grueso, que une la cama con el dental, y puede ser graduable o no serlo.
La telera se puede fijar a la camba del arado por medio de otra pieza, también de madera, llamada pina, cuña, percuño, recuño, teza, según los lugares.
La variedad de regiones y paisajes naturales, con sus propias peculiaridades, han hecho que encontremos toda una gama de variantes lingüísticas para denominar una pieza del arado tan sencilla como elemental.
Hay sitios donde la telera va fija, sin necesidad de ningún elemento de sujeción, pero en la mayoría de los casos documentados la telera lleva una clavija, que permite regular el ángulo que forma la telera con la camba.
El nombre castellano telera, dentro de la provincia de León, sólo aparece en la zona sureste, y en muy pocos pueblos (Calzada del Coto, Galleguillos, San Pedro de Valderaduey) limítrofes con Palencia.