El vino caliente, con azúcar quita todos los males que te puedas imaginar. Y es el mejor anticongelante que hay (para el cuerpo, no para el
coche, ¿eh?). Yo me acuerdo cuando iba en la cabalgata de Reyes, que íbamos recorriendo los
pueblos por la
noche, con el frio que hace a esas horas, y con un vasín de vino caliente, un trozo de empanada y dos rosquillas ya no nos entraban ni las balas en toda la noche.