REFLEXIONES DESEFADADAS DE UN VIEJO CHICANO (5)
Aquel crédulo sacerdote ya no era párroco residente en Sosas, creo atendía a la feligresía de este
pueblo desde su sede en
Vegarienza, pueblo en el que el
río Cumbral rinde sus
aguas al padre Omafía.
Clero aparte, la primera persona de Sosas que conocí, fue un hermano de mi abuela paterna, cuya corpulencia justificaba que se le conociera como el tío Evaristón, fumador empedernido que con frecuencia acudía a Rodicol para que otra de sus hermanas,
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