Tenía unos años más, pero siempre tuve esa habilidad de ganar la confianza de personas de más edad que yo. Coincidimos en casa de La Fía. Vino a aquella peculiar y variopinta patrona para preparar oposiciones a la Policía Secreta. Procedía de una familia de labradores con buen capital. Era el pequeño de tres hermanos y se sentía un poco acomplejado en relación a su hermano que estaba considerado una eminencia dentro de las jerarquía de la Iglesia palentina, acusado, por otra parte, por el ala derecha ... (ver texto completo)