Querida Marilín: Si algún día, desapareciera, te ruego asistas en mi nombre a tan memorable acontecimiento. ¿Me das tu palabra, de Embajadora?.
Pero y que cosas tienes! como que desaparezca?, mira, no nos hagas semejante jugarreta!; pero no te preocupes que si no desaparezco yo antes, iré!; bueno, bien pensando lo mejor es que vayamos todos y que no falte ni el Tato!