En otra ocasión la raposa y el lobo habían matado, muy cerca de su guarida en el paraje denominado los Sumideros, una
cabra que se había quedado rezagada comiendo brotes tiernos de centeno en las tierras del Oso.
La raposa usando sus malas mañas, pues ella tenía llena la panza, consigue que Xuan, el lobo de mirada triste, entierre la cabra al lado de unos robles para que la carne adquiera mejor sabor. Al día siguiente la comen los dos como buenos
amigos.
Se acuestan en su madriguera de Ozoso y
... (ver texto completo)