"Yo tenía 7 años y (...) 1987 marcó mi vida, recuerdo perfectamente la cara de horror e incomprensión que tenía mi
familia, las
piedras amontonando recuerdos, vivencias, aún tengo pesadillas cuando miro el
pantano, ese angustioso destino que llevó a mi
pueblo a la desaparición. Ir a Pedrosa hiere y cura, porque recordar es mantener el amor por la
montaña leonesa, su gente, sus
tradiciones, su belleza; me hiere ver ese fragmento de
puente romano arrastrado por las consecuencias (...) y me cura ver
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