Don Remigio Carreño sacerdote de
Senra, ya quedan pocas personas que le puedan recordar. El último niño que
bautizó fue mi hermano Eduardo, o eso es lo que siempre he escucado porque yo tenia 5 años.
Cuenta Pio de
Rodicol que le conoció que era un hombre culto, aunque no presumia de ello. En los azarosos días de la guerra civil y los años siguientes prestó ayuda a proscritos políticos, que ni siquiera eran feligreses suyos. Aficionado a la
caza, andaba por los
montes de la comarc, donde se escondian
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