GARCíA, REY DE GALICIA Y PORTUGAL (Siglo XI):
El rey Fernando I de León y de Castilla (+ 1068) repartió el reino entre sus hijos. Sancho recibió Castilla, Alfonso (luego Alfonso VI) recibió León; y a D. García (príncipe educado en Santiago, bajo la dirección del gran obispo Creconio) le dejó el reino de Galicia y Portugal. A Dª Urraca y a Dª Elvira les dio el señorío de los monasterios de los tres reinos, "el infantazgo".
Don Sancho y Don Alfonso pretenden unir otra vez los reinos y luchan entre sí.
Don Sancho, en 1071, apresa en Santarém a Don García, lo encarcela unos días; luego - bajo juramnento de pleitesía y rehenes - le permitió ir a vivir en la corte de Al-Mutamid de Sevilla - acompañado de algunos caballeros gallegos.
En enero del 1072 nuevamente traban batalla Sancho y Alfonso. Éste es vencido y enviado a la corte de Al-Mamún de Toledo. Muerto Sancho en el cerco de Zamora, Alfonso pasa a reinar sobre Castilla, León y Galicia. Pero apareció Don García en el norte. El 13 de febrero de 1073 acudió cándidamente a una cita con Don Alfonso. éste le apresó y - por consejo de Dª Urraca (hermana de ambos) - "Don Alfonso le encerró en el Castillo de Luna (montes de León), y el desgraciado rey de Galicia murió en él diecisiete años después, mandando que le enterrasen encadenado, como había vivido (1090)" [ Cita tomada de Aguado Bleye, en su Histortia de España ]. La razón de que el rey Alfonso mantuviese en prisión a su hermano, Don García, fue el evitar que muchos nobles gallegos, con el obispo de Santiago, Diego Peláez, a la cabeza, continuasen conspirando por la independencia de Galicia, contra la unidad del reino.
"Es cierto que García, que se había casado en prisión - dice Victoria Armesto en "Galicia Feudal" - dejaba varios hijos, pero algo raro ocurría con estos infantes cuando nadie, ni siquiera los nobles gallegos interesados en la sucesión al trono, pensaron en ellos como legítimos herederos del reino. Alfonso VI manejó muy a su gusto a los huérfanos y ellos, aceptando algunas prebendas, terminaron por esfumarse".
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El rey Fernando I de León y de Castilla (+ 1068) repartió el reino entre sus hijos. Sancho recibió Castilla, Alfonso (luego Alfonso VI) recibió León; y a D. García (príncipe educado en Santiago, bajo la dirección del gran obispo Creconio) le dejó el reino de Galicia y Portugal. A Dª Urraca y a Dª Elvira les dio el señorío de los monasterios de los tres reinos, "el infantazgo".
Don Sancho y Don Alfonso pretenden unir otra vez los reinos y luchan entre sí.
Don Sancho, en 1071, apresa en Santarém a Don García, lo encarcela unos días; luego - bajo juramnento de pleitesía y rehenes - le permitió ir a vivir en la corte de Al-Mutamid de Sevilla - acompañado de algunos caballeros gallegos.
En enero del 1072 nuevamente traban batalla Sancho y Alfonso. Éste es vencido y enviado a la corte de Al-Mamún de Toledo. Muerto Sancho en el cerco de Zamora, Alfonso pasa a reinar sobre Castilla, León y Galicia. Pero apareció Don García en el norte. El 13 de febrero de 1073 acudió cándidamente a una cita con Don Alfonso. éste le apresó y - por consejo de Dª Urraca (hermana de ambos) - "Don Alfonso le encerró en el Castillo de Luna (montes de León), y el desgraciado rey de Galicia murió en él diecisiete años después, mandando que le enterrasen encadenado, como había vivido (1090)" [ Cita tomada de Aguado Bleye, en su Histortia de España ]. La razón de que el rey Alfonso mantuviese en prisión a su hermano, Don García, fue el evitar que muchos nobles gallegos, con el obispo de Santiago, Diego Peláez, a la cabeza, continuasen conspirando por la independencia de Galicia, contra la unidad del reino.
"Es cierto que García, que se había casado en prisión - dice Victoria Armesto en "Galicia Feudal" - dejaba varios hijos, pero algo raro ocurría con estos infantes cuando nadie, ni siquiera los nobles gallegos interesados en la sucesión al trono, pensaron en ellos como legítimos herederos del reino. Alfonso VI manejó muy a su gusto a los huérfanos y ellos, aceptando algunas prebendas, terminaron por esfumarse".
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