Evangelio según
San Mateo 14,22-33.
En seguida, obligó a los discípulos que subieran a la
barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud.
Después, subió a la
montaña para orar a solas. Y al
atardecer, todavía estaba allí, solo.
La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra.
A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el
mar.
Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. "Es un
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